Sonríe, nadie lo hará por ti.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Propósitos.


Aquí estamos a día 31 de diciembre, otra vez. Parece mentira que ya haya pasado un año entero.
Como cada 31 de diciembre todo el mundo se propondrá mil y una cosas que luego no hará. Deseará cosas que nunca podrá tener.  Prometerá cosas que nunca cumplirá. ¿Por qué? Porque así es nuestra sociedad, cada principio de año tenemos "propósitos" estúpidos.
¿Y yo? Bueno, yo, como cada idiota de esta sociedad también intento proponerme cosas, ¿la diferencia? Que yo siempre cumplo lo que prometo.
Este año me propuse muchas cosas, cumplí todas las que estaban en mi mano.
Para este año entrante me propongo lo siguiente:
1-Adelgazar (obvio).
2-Desvirtualizar mínimo 3 tuiteros.
3-Mejorar mis notas.
4-Conocer gente nueva.
5-Dar mi primer beso.
Principalmente son estos cinco, intentaré cumplirlos todos, los pongo aquí, más que nada para a final de año poder decir que cumplí lo que prometí.

sábado, 29 de diciembre de 2012

2012


Os voy ha hacer un mini resumen de mi año.
La verdad es que ha sido una año "bueno". Empezó con un bajón de proporciones épicas, la que consideraba mi mejor amiga me traicionó.
Luego me hice Twitter, por propio aburrimiento y empecé a conocer a gente jodidamente genial con gustos no muy diferentes a los míos. También conocí grupos que hoy en día son de mis favoritos. Que decir que pasé un verano maravilloso, y bueno, aquí estoy...
Supongo que a quien le debo gracias por este año es a Twitter, porque gracias a esta puta red social he conocido a maravillosa gente que ha hecho de mi año una pasada. En fin, también he conocido lo que es odiar a la distancia, pero bueno, eso es secundario.
Gracias Twitter y gracias a toda esa gente maravillosa que he conocido este año.
Gracias por hacer de esta mierda algo un poquito mejor.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Piensa y actúa.


Vivo con miedo a actuar y que algo salga mal, ya que después de tantos intentos fallidos estoy al límite de la rendición.
Hago esta entrada porque no quiero que te rindas, sí tú.
No te rindas. Piensa, actúa  Haz lo que tú creas oportuno. Da igual que todo lo demás falle, da igual que todos piensen que fracasarás. Hazlo. Haz lo que quieres hacer y que nada te lo impida.
Lucha por lo que quieres.
Jamás te rindas.
Pueden parecer simples frases hechas, y quizá lo sean.
Tomatelo como quieras. Pero si no haces lo que quieres hacer, ¿que queda?
Piénsalo.
Actúa.
 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Miedo.


Miedo a quedarme sola.
Miedo a que todos me dejen de lado porque no valgo la pena.
Miedo a que todos me olviden.
Miedo a no ser suficiente.
Miedo a que mis amigos se den cuenta de que no valgo nada.
Miedo a mi misma.
Miedo a que nadie me quiera nunca.
Miedo a que me vuelvan a dañar.
Miedo a ser alguien.
Miedo a no ser nada.
Tengo tanto miedo que la mayoría de las veces me impide actuar.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Nubes de tormenta.

Uno, dos, tres, cuatro... Pasan los minutos.
Solo siento dolor. Un dolor tan intenso que no me deja respirar, que nubla cualquier otro pensamiento razonable.
Dolor. Es lo único que siento. Lo único real y estable en mi vida.
¿El dolor desaparece? Claro que no. Puedes pensar que soy feliz, puedo aparentar ser feliz, pero en mi interior siempre hay nubes de tormenta.
Continuamente me siento mal, conmigo y con los demás.
Continuamente me siento sola.
Continuamente siento que soy algo malo.
Ya no sé que hacer.
Solo siento dolor y ya no sé como remediarlo...

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ruina-rutina.

Me levanto. Voy a clase. Vuelvo. Estudio. Duermo. Me levanto...
Y así... Rutina. Esa palabra.
Para mi la rutina es un modo de vida. Cada día, cada semana, no son más que una copia de el mismo día una y otra y otra vez. La rutina me consume. La rutina acabará por destruirme.
No me gusta la rutina. Odio la rutina.
Me aburro demasiado pronto de todo, y hacer cada día lo mismo cansa demasiado.
Pero esta moneda tiene dos caras. En el momento que acaba el instituto, que dejo la rutina, me pierdo. No sé que hacer, no sé como consumir mi tiempo, por lo que la rutina también es mi salvación.
En definitiva. Mi rutina es mi ruina, pero también mi salvación. Es una espada de doble filo. No sé como sentirme realmente hacia la rutina, ahora la odio, luego la extraño...

lunes, 26 de noviembre de 2012

Necesitas ser feliz.


¿Por qué les damos tantas vueltas a las cosas?
¿Por qué importa tanto lo que los demás piensan?
Pasa. Pasa de todo.
La única opinión que debe importarte es la tuya.
¿Que los demás no están de acuerdo? Pues que les den.
¿Que te critican? Pues que les den.
¿Que te envidian? Pus que les den.
Que no te influya lo que unas cuantas personas sin vida y con envidia te digan, porque entonces solo les das la razón.
Eres mejor que ellos. Recuerdalo.
Eres una persona especial, única y encantadora.
No dejes que los demás corten tus alas.
Pasa de todo y de todos y preocúpate solo por ti misma. Puede que suene egoísta, pero es lo que hay.
Necesitas quererte para ser feliz. Piénsalo.

Llueve.


Miro al cielo. Nubes negras lo cubren. Presagian tormenta, como mis ojos.
Cae la primera gota en el suelo, junto a mis pies y la primera lágrima de mis ojos aterriza junto a ella.
Sollozo tirada en el suelo de la terraza. Lágrimas y más lágrimas caen, pero la lluvia las camufla.
Un rayo surca el cielo, una idea cruza mi mente.
Me levanto, dispuesta a cualquier cosa.
Me subo al pequeño saliente. Miro hacia abajo, hacia ese frío vacío. Hacía ese mundo cruel que ha jodido mi existencia.
Pienso en mi. Todos mis defectos, todo lo malo pasa por mi cabeza, cada pequeño fallo que he cometido, cada tontería que ha salido mal. Toda yo soy un gran fallo.
Miro hacia abajo. Alzo la cabeza al cielo y esas nubes siguen ahí, al igual que mis complejos. Matándome lentamente.
Miro una vez más abajo, cierro los ojos...
Y salto.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Paso.

ODIO muchísimo que me digan lo que siento.
YO y solo yo sé lo que siento. No intentes decir que me entiendes porque no puedes hacerlo. Nadie puede.
Ni yo misma me entiendo, ni yo misma sé lo que siento muchas veces así que no intentes decirme lo que siento, porque no acertarás y me pondrás de muy mala hostia.
Estoy cansada de todo, de que la gente cree que soy algo que no soy. De la gente que intenta cambiarme. De la gente en general, joder.
No digo que esté cansada de todos, hay gente realmente genial a la que quiero mucho, pero incluso a esa gente estoy empezando a aborrecerla.
¿Por qué desactivé mi cuenta? Porque no tengo ganas de nada, ni de tuitear...
Paso.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Esa gran amiga.


Esa amiga incondicional, esa que jamás te abandona.
Esa que te apoya en los buenos y en los malos momentos.
La que nunca te decepciona.
Le debo tantísimo que no encontraría jamás la forma de devolverle todos esos momentos donde a aguantado mi llanto, esos momentos en los que he gritado con ella, esos en los que me he emocionado y he reído con ella. Todos esos momentos especiales que tengo junto a ella.
Aquí estoy, escribiendo esto, ella me acompaña.
Ella siempre me acompaña.
Ella siempre está en mi cabeza.
Os preguntaréis de quien hablo... Es muy simple.
Hablo de mi mejor amiga...
Hablo de la música.

martes, 13 de noviembre de 2012

Rosa de papel.


Hay veces que pienso que soy fuerte. Y en apariencia puede que lo sea.
Soy como una rosa.
Cuando estoy contenta y todas las cosas encajan soy fuerte, pero si algo falla, si un solo pétalo se suelta, toda mi estructura se desmorona.
Al fin y al cabo no soy más que una rosa frágil. Una rosa que puede parecer fuerte, que puede serlo, pero que también puede ser débil, puede ser frágil.
Soy débil. Soy frágil. Pero pese a eso me levanto. Lucho por lo que quiero y si me haces daño mis espinas te pinchan.
Una rosa, una rosa roja. Una pequeña frágil y fuerte rosa de papel...

Frustración.


No hay peor sentimiento que la frustración. El no saber que hacer. El no saber como conseguir lo que quieres. Ese sentimiento que me consume.
Cuando la frustración te guía es cuando te pierdes. Cuando pierdes el rumbo, cuando no sabes que camino elegir.
¿Estoy frustrada?
Quizá. Quizá... O quizá simplemente este confusa. Quizá la frustración desapareció y ahora solo queda la duda de si podre hacerlo.
¿Seré capaz? ¿Podré hacerlo?
Sí, podré. Ahora solo queda convencer a mi mente rayada de que puedo. De que puedo conseguir lo que me proponga.
Porque soy fuerte.
Porque puedo hacerlo.
Porque después de tanto tiempo lo merezco.
Ahora... ¿Frustrada? No. ¿Confusa? Tampoco.
¿Feliz? No, pero estoy en camino de conseguirlo.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Miedo a sentirlo.

¿No lo entiendes? ¿Te preguntas por qué huyo?
Porque me da miedo sentirlo.
Hace un par de semanas que he empezado a fijarme en mucho más allá del físico y eso me da pavor.
Me aterra fijarme en el interior de las personas. No quiero.
¿Por qué?
Porque es demasiado mucho más fácil enamorarse de una persona que de un físico.
Tengo miedo. Quiero huir. Pero algo me dice que ya es demasiado tarde, que ya no puedo huir de lo que soy.
Quiero tener alas, quiero volar, huir lejos y nunca volver...

Sin respuesta.


Últimamente tengo muchas preguntas en mi cabeza, muchas dudas. Giran y giran y me quitan todo pensamiento racional.
¿Soy menos por tener una talla 44 en vez de una 38?
¿Soy menos por ser diferente a todos los demás?
¿Soy menos por sentirme sola?
¿Soy menos por intentar ser yo?
¿Soy menos por vivir a mi manera?
¿Soy menos por no seguir modas?
¿Soy menos por intentar ignorar a las malas lenguas?
¿Soy menos por querer más a amigos que no conozco en persona que a los que llevan años conmigo?
¿Soy menos por no haberme liado con nadie nunca?
¿Soy menos por tener dignidad?
¿Soy menos por respetar a los demás?
¿Soy menos por llevar sudadera y leggins?
¿Soy menos por no maquillarme como una puerta?
¿Soy menos?
No lo sé, realmente, ya no tengo claro si soy menos...

viernes, 19 de octubre de 2012

Odio.


El otro día leí lo siguiente en TQD:
<<Todos, tenía que decir que me he dado cuenta que lo peor de esta vida es odiarse a uno mismo. No tengo nada de lo que quejarme, y sin embargo, por naturaleza estoy siempre triste, deprimida y sintiéndome idiota. Vivir así no es vivir.>>
Esto me hizo pensar y espero que a vosotros también os haga pensar a vosotros.
La verdad es que al leerlo lo primero que pensé es que me sentía muy identificada con esto.
¿Por qué? Porque realmente tengo una vida buena, me dan todo lo que quiero, tengo personas que me aprecian, mis notas van bien... No tengo nada real por lo que quejarme, pese a eso, nunca estoy feliz, siempre me siento mal conmigo misma, estoy triste, deprimida y muy poco querida.
Sí, me odio a mi misma, no sé la razón, quizá no tenga ninguna, solo sé que me odio.
No tengo nada más que añadir, pero agradecería saber vuestra opinión al respecto.  

martes, 9 de octubre de 2012

Excluida.

Ese momento cuando después de un tiempo hablas con alguien y sientes que realmente ya no eres nada en su vida. Cuando sientes que esa persona ya no te trata como lo hacia antes. Ese mismo momento en que sientes que ya no encajas en ningún lugar de su vida. Cuando le hablas y sabes que lo que le dices le es indiferente. Porque además sabes que ya no tienes forma de volver a entrar, saliste de su vida y quedó un vacío que alguien más llenó y ahora... Ahora nada. No hay nada más. Solo te sientes excluida, de todo, hasta de tu propia vida.

lunes, 8 de octubre de 2012

Cap.1


Su rostro pálido, sus ojeras oscuras, sus ojos negros... Un cazador trás su presa, una presa acobardada por el miedo... Ella huye, él la persigue. Ella grita, él ruge. Ella se tropieza... Él la atrapa.
Sandra se despierta con un grito agonico, tiene miedo, cada vez más miedo. Lleva semanas soñando con él. Teme que él sea real, que de verdad la persiga, pero lo que más teme es que él realmente la cace. Sacude la cabeza, todo eso son tonterías, se repite, pero su corazón sigue palpitando fuerte en su pecho. Se levanta y se dirige al baño, que una vez más está ocupado por su hermana menor, Clara.
 -¡Clara, sal del baño, tengo prisa!- Le grita, pero Clara la ignora así que decide bajar a desayunar primero.
En la cocina está su madre, escuchando la radio, como cada mañana, como cada día desde que tiene memoria.
 -Buenos días, mamá.- Saluda Sandra.
 -Buenos días, cariño. ¿Estás bien? Tienes mala cara.
 -Sí, mamá, estoy bien, solo que he tenido una pesadilla esta noche.
 -¿Me la cuentas?- Pregunta.
 -Nah, da igual. ¿Podrías decirle a Clara que me deje entrar en el baño de una vez, por favor?
 -¡CLARA! Sal del baño de una vez.-Grita.
Se escucha una puerta abrirse, seguida de un portazo. Sandra sonríe, su madre frunce el ceño, pero da igual, huye al baño para poder prepararse para su primer día de clase. No puede creer que ya haya acabado el verano. Esboza una triste sonrisa, ese maravilloso verano...
Se ducha, se maquilla, se peina, se pone preciosa para su primer día de clase. Se mira al espejo y sonríe, da igual como la vea el resto del mundo, ella se ve genial, y eso basta. Escucha a su madre llamarla y corre a coger su mochila. Baja las escaleras a trompicones y sube al coche de un salto.
Es el principio de su fin.

Sumidero.


<<Mira el agua escurrirse por el sumidero. La poca autoestima que le quedaba le sigue. Ya no siente la piel, el agua hirviendo la ha quemado, pero esa suciedad que todos ven sigue ahí. Frota y frota cada parte de su piel, pero no se va, sigue ahí, burlándose de ella. Esa suciedad que todos miran con asco, junto con esa sensación de auto repulsión. Está sucia, se siento sucia. "Nunca lo suficiente buena." Se repite en su cabeza una y otra vez. Son palabras hirientes, palabras que siente en todas sus miradas de asco, palabras que se repiten en su cabeza. Heridas abiertas.
Día tras día pasa, se esconde trás ropas demasiado grandes, pero siguen observándola, mirandola con repulsión, susurrando a su paso, señalándola... Se siente menos que nada.
Detrás de cada "gorda", "mira esa... ¿que se cree?", "mirala, con la ropa esa... JAJAJAJJAJAJA. Que gorda.", todo esto lo único que causa es dolor. Ella ya no sabe que hacer, da igual que haga, siempre está mal...
Poco a poco va sumiéndose en una lenta agonía, poco a poco... Ahora es sangre lo que se desliza por el sumiedero. Se ha rendido. Ya no quiere luchar más, ya no puede luchar más. >>

Detrás de cada pequeño comentario puede haber una herida. Piénsalo.

Cuando.


Cuando sientes que no le importas a nadie.
Cuando esa gente que lo fue todo ya no es nada.
Cuando todos aquellos que decían quererte ya ni te hablan.
Cuando quieres hablar con alguien pero el miedo al rechazo te lo impide.
Cuando necesitas un abrazo pero no hay nadie dispuesto a dartelo.
Cuando lo único que quieres es desaparecer para siempre.
Cuando ya nada te llena.
Cuando te sientes una sombra de lo que eras.
¿Que te queda entonces?
El silencio del vacío, ese vacío en el que grito mi dolor pero nadie lo escucha...
Ese vacío, en el que vivo día tras día y amenaza con tragarme.

Desaparecida.

¿Sabes ese momento en el que te levantas y piensas "Hoy va a ser un mal día"? Pues ese mismo sentimiento he tenido yo esta misma mañana. Por una vez me gustaría equivocarme, y que pese a eso este día hubiera sido un gran día, pero no. Ha sido un día desastroso. Me siento como mierda, peor que eso. No me siento nada. Siento que ya nadie se molesta por mi, siento que ya no soy nada. Aquí, mientras intento reconfortarme abrazando a mi almohada me doy cuenta que realmente no ocurre nada. Me siento vacía por dentro. Solo una cascara de lo que era. ¿Mis padres? Indiferencia. ¿Mis amigos? Indiferendia. ¿Yo? Yo... estúpida. Lloro y escribo esto, pese a casi no ver la pantalla por las lágrimas no puedo evitar escribirlo, al igual que no puedo evitar pensar que quizá sea demasiado tarde... que quizá ya nadie necesite nada de mi, quizá ni yo misma necesito algo de mi... quizá simplemente debería desaparecer.

Otra forma.


No podría explicar lo que siento al leer un libro, pero voy a intentarlo...
Cuando leo me alejo de todo, entro dentro de una pequeña cúpula donde solo solo existen los personajes de esa historia. No existen mis problemas, ni mis preocupaciones, solo una trama que me atrapa.
Unos piensan que solo es una perdida de tiempo, otros piensan que solo soy una friki, yo pienso que todo eso me importa una mierda. No me importa lo que me llamen por el simple hecho de que me gusta leer. Quizá tengan razón y esté perdiendo el tiempo, quizá sea una friki, ¿pero que más da?
Cuando leo un libro pierdo la noción del tiempo y desconecto del mundo. No puedo llegar a explicar lo que siento al leer un libro, de verdad que ahora me estoy esforzando por explicarlo, pero no puedo. Solo sé que prefiero leer un buen libro que salir de fiesta por ahí, me produce más satisfacción acabar una historia que beberme un cubata. ¿Soy rara por eso? Puede.
Simplemente al leer un libro una paz tremenda se adueña de mi y dejan de existir todas las cosas malas.
Esta entrada no tiene un fin fijo, simplemente tenía que ponerlo por escrito, tenía que intentar explicarlo.
Ahora puede que pienses que soy tonta, que le doy demasiada importancia un montón de papeles, que soy tonta por preferir leer un libro que por salir con mis amigos, que soy tonta por preferir gastarme el dinero en libros que en cualquier otra cosa. Quizá tengas razón y soy tonta o quizá simplemente tengo otra forma de ver el mundo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Rendición.



<<Miro como caen las gotas de lluvia a través de mi ventana, una a una resbalan por el cristal como las lágrimas por mi cara. Se ha ido, nunca volverá. Esas palabras caen como plomos sobre mi corazón, demasiado herido para que sobreviva. Cada lágrima es una aguja que se clava en mi corazón, cada aguja es una herida que se abre, cada herida es una fuente constante de llanto, formando así un ciclo que me deja temblando junto a la ventana.
Se ha ido y nunca volverá. Palabras que dan vueltas en mi cabeza, una vez más el destino me juega una mala pasada. ¿Por qué a mi? No lo sé, busco esa respuesta, quiero saber que he hecho para merecer esto. Quizá no he hecho nada, quizá es porque no era para mi... pero aun así duele, duele mucho.
No puedo hacer nada para cambiar su decisión, decidió irse, ahora solo puedo intentar mitigar mi dolor... O quizá la solución sea acabar con todo. Ese pensamiento cruza mi mente en el mismo momento que un rayo surca el cielo... quizá sea mejor acabar con todo.
Rompo el cristal, sintiendo que lo que rompo es mi corazón, cojo un pedazo de cristal roto, lo acerco a mi muñeca y aplico presión, dispuesta a acabar con todo.
En el último momento algo me detiene, un ruido a mi espalda, me giro y allí está, ha vuelto.>>

Con esto no quiero decir que siempre todo va a acabar bien, simplemente que no puedes rendirte solo porque algo te salga mal.

Distancia.


<<Está nerviosa, inquieta, ¿por qué no ha llegado ya? Debería estar ya allí. ¿Y si le ha pasado algo? ¿Y si no aparece? Sus nervios aumentan, se muerde la uña del dedo pulgar mientras mira una y otra vez la hora. Y él no llega. Mira el móvil, mira el reloj, el móvil, el reloj, una y otra vez, con la esperanza de tener señales de él. Nada. Cada vez está más y más nerviosa, se mueve inquieta en el banco en el cual espera. Una señora a su lado le mira con lástima, pensando "pobre, le han dejado plantada", pero a ella le da todo igual, sabe que él va ha aparecer.
El teléfono suena, sobresaltandola de tal forma que el teléfono cae de sus manos y aterriza en el suelo, se agacha a recogerlo, rápido pero una mano lo encuentra antes. Alza la cabeza y por fin está allí, ha llegado el momento, después de tanto tiempo esperando han podido verse.
Ella está euforica, le abraza fuerte, muy fuerte, casi ahogándole, pero da igual, por fin están juntos. Se abrazan el uno al otro por mucho rato y cuando por fin se separan una lágrima recorre el rostro de ella que susurra un "Te quiero" corresponido con una lágrima en el rostro de él. Ella le seca la lágrima, que rápido es replazada por otra, lágrimas de felicidad. Por el simple hecho de verse, ambos lloran.
Es un momento especial, el momento más especial de su vida. Es su momento, el momento en el que son solo ellos dos, sin problemas, sin prejuicios, solo ellos y sus sentimientos. No pueden pedir más, después de tanto tiempo sufriendo por la distancia por fin han conseguido superarla.
Ella le vuelve a abrazar, sin poder creerse aun que estén juntos, que él esté allí junto a ella. Todas esas conversaciones, todas esas lágrimas causadas por la distancia superadas por una amistad. >>

martes, 11 de septiembre de 2012

Mi opinión.

Rajoy, ese ser que ha jodido parte de nuestro futuro. :D
Gracias a Rajoy y sus recortes mis padres han tenido que hacer un esfuerzo tremendo para poder comprarnos los libros de texto a mi y a mi hermano, ¿por qué? Porque a Rajoy le pareció bien recortar en educación, por lo tanto, recortó las becas, becas que hoy en día se necesitan más que nunca. Además, para colaborar con la causa, las editoriales han cambiado muchos libros, haciendo difícil el reciclar libros.
Gracias a Rajoy, ahora tendré que pagar por algo tan simple y necesario como las compresas un 21% de IVA, ya que resulta que no es un producto de primera necesidad, según él. Es que, claro, tengo la regla por placer (notése el sarcasmo).
Gracias a Rajoy mi abuela, paralítica desde hace 25 años, ahora tiene que aguantar tres años con la misma silla de ruedas y dos con el cojín que usa. Para vuestra información, una silla de ruedas dura aproximadamente un año, dos a lo sumo, pero para cuando hace los tres años la silla está destrozada. El cojín, es necesario cambiarlo una vez cada seis meses si quieres tenerlo en buenas condiciones, aun así se puede aguantar hasta un año, pero no dos. Por lo cual, mi abuela va a tener una silla en no muy buenas condiciones y se verá obligada a pagar un cojín, ya que gracias a los recortes en sanidad la seguridad social ya no se lo paga. ¿Bonito, verdad? Ahora tiene que pagar parte de sus medicinas, que teniendo en cuenta que es paralítica, no debería porque es una enfermedad crónica, pero resulta que aun así tiene que pagar parte.
Ahora, os voy a contar como eran las cosas ANTES de que gobernara Rajoy.
Había becas, por lo que a mi, me concedían una, de unos 114 euros, que, aunque no suficiente, ayudaba a mis padres a pagar los libros. Vale, aun estoy esperando para cobrar la de el año pasado, ya que la Genaralitat Valenciana no tiene dinero.
Vale, antes, a mi abuela le daban una silla por año, luego cambiaron a una cada dos años y un cojín por año, cosa que estaba bien. Y le pagaban todos los medicamentos. Aguantable. Ahora no. Antes, algo tan simple como las compresas tenían un IVA de 8%.
Vale. 
Eso es el antes y el después. Juzgar por vosotros mismos lo que ha hecho Rajoy. Ahora dar las gracias a todos esos que le votaron y ayudaron a hacer de este país algo mucho peor de lo que ya era. Han destrozado el estado de bienestar. 
Es mi opinión, si no la compartís, vosotros mismos, yo expongo los echos.

viernes, 31 de agosto de 2012

Yo soy.

Yo soy esa chica extraña que te cruzas por la calle y a los 10min. ya no te acuerdas de ella.
Yo soy esa que le hizo una entrevista a la actual alcaldesa de su ciudad con la palabra "CAPULLO" escrita en la mano.
Yo soy esa que juega a Pokémon a las cuatro de la madrugada.
Yo soy esa que quiere a sus amigos más que a nada.
Yo soy esa que cumple sus promesas.
Yo soy esa que se pinta las uñas a las dos de la madrugada.
Yo soy esa que escribe para desahogarse.
Yo soy esa que ve aquí una forma de expresarme.
Yo soy esa que no tiene miedo a decir lo que piensa.
Esta, entre otras, soy yo. Puede que no os guste, puede que no me aceptéis...
Pero esta soy yo, y estoy orgullosa de ello.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Desaparecida.

Ahora que ya no estoy. Paso mucho tiempo fuera y no esperaba echar tanto de menos a la gente de aquí, pero realmente les extraño muchísimo.
Realmente esperaba que fuera más fácil llevar el hecho de que ahora no puedo hablar con ninguno de ellos.
No es fácil. Nada fácil.
Echo de menos las convers estúpidas.
Echo de menos las discusiones tontas.
Echo de menos las pequeñas sonrisas que me sacan con sus tonterías.
Echo de menos escucharles.
Echo de menos el buen humor que me queda después de habar con ellos.
Les echo mucho de menos, no creo que ellos me echen tanto de menos, pero bueno.
¿Por qué esta entrada? Porque ahora que no estoy quiero que sepan que pese a eso, pese a que no puedo estar tanto con ellos, les quiero igual y les echo mucho de menos. Mucho.
Porque pasaron de ser desconocidos a ser una parte muy importante de mi vida y un pedacito de mi corazón.
En fin, que eso, que les echo de menos y les quiero molto.

sábado, 25 de agosto de 2012

Ausente.


Sin ganas de nada, miro una pantalla llena de letras vacías que no me consuelan. Letras que intentan hacerme creer que alguien me quiere, cuando yo realmente sé que no. Nadie se preocupa por mi, lo acepto y lo sé, pero aun así sigue doliendo como el infierno.
Vivo en un infierno creado por una sociedad represiva que no me deja expresarme, tengo mis criterios, tengo mi forma de pensar y quiero decir lo que pienso, pero no puedo.
No puedo porque no lo aceptan.
No puedo porque no se lo toman enserio.
Estoy harta de la frase de "Buah, ¿que va a decir si solo es una cría?"
¿Soy una puta cría? Una cría que desea ser otra, que desea tener un par de años más para que me tomen un poco enserio y no me repitan constantemente que soy demasiado pequeña.
Lloro, mientras escribo esto.
Solo quiero ser alguien distinto.
Quiero que me acepten tal y como soy, pero ya veo que eso no se puede...
Soy un bicho raro entre los bichos raros. Soy demasiado extraña para que alguien me quiera.
Ahora solo escribo, mientras lágrimas empañan mis ojos, ausente.

Mi ángel.


Cuando todo te supera, cuando sientes que lo has perdido todo y no queda esperanza, cuando ya no tienes motivación... entonces aparece.
¿Quién? Tú ángel de la guarda.
Esa personita que daría todo por verte feliz.
Esa persona que hace mil y una gilipolleces con tal de sacarte una sonrisa.
Esa persona que pase lo que pase estará contigo.
Esa persona que por muy mal que esté, te ayudará a ti primero.
Esa persona que te quiere.
Yo tengo un ángel de la guarda, uno que siempre aparece cuando más lo necesito, que siempre consigue hacerme sonreír... ese mismo que me quiere ver feliz ante todo.
Ese, es mi ángel de la guarda, que esté donde esté espero que se acuerde de mi tanto como yo me acuerdo de él.
Solo decirte que te quiero.
Y a vosotros, encontrad a ese ángel, a esa persona, y decidle que le queréis, así sin más. Conseguiréis sacarle una sonrisa, esa misma sonrisa que él quiere para ti.
Nunca dejéis escapar a vuestro ángel o os arrepentiréis siempre.
Dicho esto, repetirte que te quiero.

lunes, 20 de agosto de 2012

Autoencerrada.

Tú, no sabes lo que es mirarse al espejo y pensar: ¿Esa soy yo? ¿Enserio? No lo sabes. No tienes ni idea. Esa es una de las peores sensaciones que hay, el mirarte y no saber quien eres. No te la deseo. 
No me gusto, para nada. No me gusta mi personalidad, soy predecible y bastante anormal, además de cansina. Soy esa típica tía que se conecta y dices: ¿Otra vez ella? Sí, esa soy yo. 
Luego dejo paso al físico, no me gusta el mío, nada. Lo puedo cambiar, lo sé, y lo hago, poco a poco. Pero, cuando digo que soy fea, es porque lo siento, no para que me llamen guapa o me presten atención. Soy una chica más del montón. 
No miento, nunca, simplemente soy realista. 
No me veo bien, en ningún sentido. Me han llamado de todo y, en un principio, me da bastante igual, porque no son nadie para insultarme ni meterse conmigo, su opinión me la pela. Sep. Pero la opinión de mis amigos me importa quizá demasiado y, una tontería que parece ser graciosa, a mi me hace daño. ¿Por qué lo pongo aquí? No lo sé. Simplemente tengo que decirlo, soltarlo todo. 
No me siento bien. Ya no soy la misma que antes.
Gracias a todos esos tontos comentarios, esas traiciones, esas tonterías que parecen ser graciosas mi alma ha creado una cárcel, de la que no puedo salir y la cual no sé como romper.
Estoy encerrada en una jaula creada por mi misma. 
No sé quien soy, ni a donde voy. Estoy perdida.

domingo, 29 de julio de 2012

Esperanza.

La esperanza es aquello que nunca se pierde. O eso dicen. 
Yo, personalmente, pienso que es cierto que la esperanza no se pierde, pero si que es posible perderla.  Hubo un momento donde yo la perdí. Cuando pensaba que nada conseguiría levantarme, pero como veis la recuperé. 
En esta entrada no quiero contaros mi vida, no quiero deciros que es imposible perder la esperanza. 
Podéis perder la esperanza, podéis estar hundidos, pero siempre habrá alguien que quiera levantarte.
Nunca pierdas la esperanzas.

lunes, 23 de julio de 2012

Una sonrisa.

No puedo pedirte que seas feliz.
No puedo prometerte que nunca vas a sufrir por nada, que nadie nunca te va ha hacer daño.
No puedo estar siempre para ti, en algún momento te fallaré, pese a eso intentaré estar siempre.
No puedo decidir por ti, pero te ayudaré ha hacerlo.
No te diré que todo será fácil, porque habrá miles de obstáculos.
No puedo hacer nada de eso por ti. 
No te pido nada, solo te pido que sonrías. Estés mal, estés bien... solo SONRÍE.
No te lo pido por mi, te lo pido porque una sonrisa es tu mayor arma. 
Habrá gente que te criticará, sonríe.
Habrá gente que te hará daño, sonríe.
Habrá gente que te desee mal, sonríe.
Pero no todo es malo...
Habrá gente que te quiera, sonríe.
Habrá gente que esté contigo, sonríe.
Habrá gente que te entienda, sonríe.
Por todo esto y muchas otras razones te pido que sonrías. 
Solo una cosa más, ahora que sabes que hay alguien que valora tus sonrisas...
SONRÍE.

Simplemente, feliz.

Llevo mucho tiempo hundiéndome en mi propia miseria, encerrada en una cárcel creada por mi. Mucho tiempo sufriendo por alguien a quien no le importaba, por alguien que me hizo mucho daño. Todo ese sufrimiento, todos esos malos momentos... todo eso ha servido para que me de cuenta de quien está realmente conmigo y por quien vale la pena luchar.
No luches por alguien que no da una mierda por ti, no luches por alguien a quien no le importa que sufras, lucha por quien te quiere y te apoya, por esas personas que nunca se han ido por muy mal que estén las cosas. ESA GENTE, es la que merece todo y más.
Esa gente, son los amigos. (Ha sonado muuuy cursi, pero bueno)
No puedo decir que he sido fuerte, no puedo decir que no he querido desistir y tirar la toalla, pero siempre ha habido alguien a mi lado apoyándome para que no desistiera. 
Ahora, soy feliz. Me ha costado mucho, pero ahora estoy bien, conmigo y con los demás.
Esa es la razón de mi entrada, hacer saber que por muy mal que estén las cosas se solucionarán, antes o después. Que por muy solo que te creas, siempre habrá alguien apoyándote. Lucha y sigue adelante.
Y a mis amigos solo me queda decirles que gracias, por todo. 

lunes, 18 de junio de 2012

Arriba.


Día tras día sonrío y hago como si no pasara nada, como si nada me importara, pero no es así, para nada. Muestro mi yo feliz, digo tonterías, sonrío, me río... Pero realmente no es nada, no son sentimientos reales, solo es una fachada.
Me levanto, una y otra vez, ya no sé cuantas veces me he caído, ni cuantas he llorado por no conseguir ser feliz. Una y otra y otra vez, es algo muy mónotono. Me tomo todo a mal, pues ya lo dice el dicho 'Piensa mal y acertarás'. No lo hago por cabezonería, no lo hago porque sea borde, lo hago para evitar más sufrimiento.
Sigo adelante, ante todo, porque no puedo permitirme una derrota, no puedo rendirme. No quiero rendirme. Pero aun así seguir adelante y levantarme cada día es lo más díficil del mundo. No sé si quiero seguir.
Sonrío, me levanto y sigo adelante. Pero ya no soy quien solía ser y esto ya no es suficiente.

jueves, 10 de mayo de 2012

Un mueble más.

Solo hace falta un puto detonador para que las lágrimas corran libres. He sufrido cosas que no debería haber sufrido dada mi corta edad, heridas sangrantes que marcan mis actos. No puedo rendirme, no QUIERO rendirme, pero es TAN fácil... Es tan fácil dejarlo todo, pasar y no luchar por nada... Es tan fácil alejarme de todo y de todos para no sufrir más. Es fácil, pero también doloroso. No sé, a lo mejor es solo mi punto de vista, pero yo pienso que merezco tener amigos, joder. No soy mala persona, estoy llena de cicatrices, pero tengo un gran corazón. Tengo muchísimo amor para dar, pero nadie quiere recibirlo... ¿Que putada, no? No quiero dar pena, eso nunca, pero realmente siento lo que digo. Si digo que no me siento querida es porque me siento así, aprendí de la peor manera que las mentiras no traen nada bueno, por eso mismo no miento. Si siento algo lo digo y pese a eso callo mucho. Me he construido una cárcel de acero intraspasable. No puedo más. No soy libre porque no tengo el valor para hacerle frente a la realidad. A la realidad de que sufro porque no soy capaz de aceptar como soy, a la realidad que me voy a quedar sola antes o después, a la realidad de que nada me motiva ya. Vivo sumida en una rutina infinita. No hay nada que me motive a seguir, realmente no hay nada. Muchas veces pienso que pasaría si yo no existiera... Si yo no existiera realmente tampoco es que pasara nada... total soy una chica que pasa muchísimo desapercibido, soy un mueble más del entorno de los demás, si ese mueble desaparece lo notan un par de milésimas, luego, bueno, luego da igual. Solo un mueble. Así es como me siento. Un puto mueble inservible. Muchos de mis amigos desmentirán esto cuando lo lean, pero, realmente es lo que hay. Es tal cual me siento, es tal cual lo cuento y lo escribo. No hay más. Un mueble, solo un puto mueble más. 

jueves, 3 de mayo de 2012

Capítulo 4.


CAPÍTULO 4

Vuelve a hablar Ismael…
Sheila esta parada delante de mí, mirándome fijamente, su mirada lasciva ha desaparecido al ver a Dana a mí lado. Rio para mis adentros.
 -Buenos días Sheila, ¿querías algo?- le pregunto, cortés.
 -Dana, tu madre ha llamado, decía que era urgente.-Comenta ella sin que ningún tipo de emoción cruce su rostro, me pregunto si tendría sentimiento alguno.
Me concentro en Dana, que ahora tiene la mirada perdida en un punto fijo en el horizonte. Paso mi mano varias veces por delante de sus ojos, ella no reacciona, comienzo a preocuparme. La agarro de los hombros y la zarandeo ligeramente, y por fin ella reacciona y enfoca mi cara. Una solitaria lágrima se desliza por mejilla y me abraza con todas sus fuerzas, en ese momento me doy cuenta que Sheila sigue mirándonos, le cierro la puerta en las narices y me dirijo de nuevo hacia la cama sin separarme ni un milímetro de Dana. Caemos en la cama, ella sobre mí. Pone su cabeza en el hueco de mi cuello y empieza a llorar, no sé porque llora, me siento un tanto impotente. La mujer que quiero (sí, la quiero) esta llorando y no puedo hacer nada. Quiero preguntarle porque llora, pero al ver sus lágrimas mi garganta se cierra y sé sin ninguna duda que si hablo mi voz se romperá. Mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras. De momento me centro en consolarla, solo la abrazo mientras ella llora en mi hombro.
Ha pasado un largo rato, llevamos minutos, quizá horas, abrazados, Dana se ha dormido hace rato después de estar largo rato llorando. He probado a moverme de su lado, pero eso parece perturbarla, así que he decidido quedarme quieto abrazado a mi ángel. Yo no tengo sueño, así que la observo. Miro y analizo sus perfectas fracciones bajo la tenue luz que proporciona ventana entreabierta. Es preciosa. Me quedo embobado mirándola. Observarla se esta convirtiendo en mi pasatiempo favorito.
Horas más tarde…
Dana se esta duchando en el baño de mi habitación. Cuando hemos despertado hemos compartido un par de besos, pero no tan apasionados como los de antes, han sido unos besos más como una reverencia hacia su belleza que como esos besos hambrientos que nos hemos dado antes de que Sheila llegara.
Estoy tumbado en la cama, mirando al techo. Escuchándola cantar una balada desconocida para mí, me enternece saber que canta en la ducha. Nunca antes había escuchado esa canción, no estoy seguro si es la canción o la persona que la canta pero es preciosa. El cuarto está sumido en las sombras oscuras que refleja la suave luz del mediodía entrando por la rendija de la ventana. Hoy no hemos ido a clase, eso debería preocuparme, antes me preocupaba, ahora tengo cosas mejores que hacer que ir a clase, como por ejemplo consolar a quien a día de hoy es mi vida. No tengo ni la más mínima idea de cómo ha pasado esto, pero estoy completamente enamorado de ella. Es raro, nos conocemos de hace un par de semanas, pero estoy seguro de que ella lo es todo para mí. La adoro. La quiero. La amo. Ahora me planteo otra duda, ¿se lo digo? No, si se lo dijera ella se alejaría, diría que todo va muy rápido…
En ese momento un ruido interrumpe mis pensamientos. Me giro hacia el baño, de donde procedía el sonido, y la veo allí, bañada por un halo de luz, es un ángel etéreo. Tiene el pelo mojado y esta toda sonrojada. Solo una toalla la envuelve, y ese pensamiento me deja un tanto nervioso, no se como actuar ante una chica con solo una toalla. Es una de las visiones más bellas que alguna vez haya podido ver.
 -Ismael, necesito algo de ropa.-Me dice agachando la cabeza, intentando esconderse.
Me levanto y me dirijo hacia ella, me alzo en mi metro ochenta de altura justo ante ella, la cual se queda un tanto pequeña con su metro sesenta y cinco, pero para mi es perfecta. Pongo un dedo bajo su barbilla, alzándole la cabeza para que me mire. Y ahora sí, la beso con toda mi hambre refrenada cuando ha venido Sheila. Ella me devuelve el beso con igual desenfreno. El hambre por el otro nos consume, y aleja al resto del mundo de mí. Todo a mí alrededor se desvanece dejando solo paso a Dana, solo ella, toda ella ocupa mi mundo, toda ella ES mi mundo.
Largos segundos han pasado ya y seguimos besándonos, ahora me hago consciente que ella solo lleva una toalla y yo solo llevo un par de pantalones. Pero aun no es tiempo de eso, tendremos tiempo en un futuro, ahora solo quiero seducirla, adorarla en toda su gloria.
Y como no, alguien toca a la puerta. Dana se separa de mí, yo me dirijo a la puerta mascullando maldiciones en voz baja, estoy harto de que la gente nos interrumpa.
Abro la puerta y un director enfadado me mira fijamente.
-Señor Hernández, ¿Qué hace usted aquí, que no está en clase?-Me pregunta con el ceño fruncido.-Sus padres me dieron estrictas instrucciones de que no debe descuidar lo más mínimo sus estudios.
Imagino que sería un desastre si le dijera la verdad: que me había quedado dormido y después había estado besándome con mi chica. Más que un desastre sería un grandísimo error, ya que se lo diría a mis padres, los cuales me cambiarían de internado, a uno sin distracciones femeninas. Así que opto por poner mala cara y decir:
-Me encontraba muy mal esta mañana, no creí conveniente que fuera a clase y contagiar al resto de mis compañeros-le digo con la cara más seria que puedo conseguir.
Esto le cambia la cara, una pequeña sonrisa asoma por la comisura de su boca, rápidamente lo esconde.
-Está bien señor Hernández, pero si vuelve a pasar quiero ser informado, no tener que tener que ir a buscarlo.
-De acuerdo, señor director, no volverá a pasar.
En ese momento el director da media vuelta y yo cierro la puerta a mis espaldas.
Me giro y veo a Dana salir del baño con la misma camiseta que aquel primer día le presté. Ha cogido un peine y esta cepillando su larga cabellera color caoba. Me entran unas ganas locas de peinarla yo. Así que se lo digo:
 -¿Me permites peinarte?- le digo tendiendo mí mano esperando que  me tienda el peine, mis expectativas se ven realizadas cuando ella lo posa en mi mano.-Siéntate en la cama, yo me sentaré detrás tuya.
Ambos nos encaminamos hacia la cama, yo apoyo mi espalda en la pared y ella se sienta entre mis piernas, poco a poco voy desenredando su pelo. Hablamos de cosas insustanciales, siento deseos de preguntarle porque lloraba, pero presiento que se lo tomaría mal. De todas formas, necesito preguntárselo:
-Dana, ¿por qué llorabas?-pregunto.
Ella permanece en silencio por largo rato y después me dice en un susurro:
-Alguien de mí familia ha muerto-en la última palabra su voz se parte, y con ella un trocito de mi corazón, al ver que ella sufre.
A pesar de que sufro por su perdida, me extraña que sepa que alguien ha muerto, teniendo en cuenta que lleva más o menos doce horas conmigo, y Sheila ha venido hace solo un par de horas… ¿Cómo ha podido saber que alguien ha muerto sin hablar con su familia?
-¿Cómo sabes que alguien ha muerto si no has hablado con nadie aparte de conmigo en unas doce horas?-pregunto sin poder contener mi curiosidad.
-Lo sé, simplemente lo sé…- me contesta misteriosamente.
Ha pasado un rato largo, y ella no habla, yo tampoco, no se me ocurre nada que decirle, la intriga me carcome las entrañas. Ella sabe seguro que alguien de su familia ha muerto, sin hablar con nadie… todo es muy extraño, y esto me hace recordar a Anna, ¿que será de ella? ¿Dónde estará? ¿Estará viva? ¿O muerta? Todas esas preguntas sin responder se quedan al margen cuando Dana se levanta de golpe.
-Me tengo que ir, Ismael. Ya si eso hablamos luego.-Dice levantándose y corriendo hacia la puerta.-Me llevo tu camiseta, gracias.
Y desaparece por la puerta, dejándome con la boca abierta y un peine en la mano.

domingo, 29 de abril de 2012

Capítulo 3. :)


CAPÍTULO 3

Me despierto con un grito… estaba soñando con Anna, ella venia a matarme. Miro mi reloj y me doy cuenta que es hora de ir despertándose, me giro para salir de la cama y…
Suspiro aliviado al ver a Dana justo a mi lado, ya pensaba que nunca la volvería a ver.
Ella esta dormida, sus fracciones completamente serenas, con una expresión de tranquilidad extrema. Su cabello esparcido por mi almohada, sus bellos labios entreabiertos, pidiendo a gritos un beso. Sus largas pestañas apoyadas en sus pómulos. En ese momento una arruga se dibuja en su frente, creando un gesto de concentración y de golpe abre sus ojos. Me quedo paralizado al verlos completamente blancos, parpadeo y vuelven a ser verdes, me extraño juraría haberlos visto blancos. Dana interrumpe mis profundos pensamientos:
-Buenos días-dice desperezándose. Acercando peligrosamente sus labios a los míos.
Roza mis labios con los suyos. Me besa y yo me paralizo, sin poder reaccionar, pero ese sentimiento dura muy poco tiempo. Mi cuerpo entero vibra y le devuelvo el beso con hambre y desesperación. Mis labios castigando a los suyos, nos enzarzamos en un duelo de lenguas. Dana se sube encima de mí, tirándome de la cabeza hacia arriba para poder intensificar el beso. Quiere consumirme. Paramos unos segundos para respirar, segundos en los que aprovecho para mirarla, mirar a ese ángel sentado en mí estómago, esa belleza que me devuelve la mirada con las pupilas dilatadas por la pasión. Se inclina para reanudar el beso y en ese momento alguien toca a la puerta. Decido ignorarlo, pero insiste e insiste. Yo desisto y voy a abrir. Allí de cuerpo presente está Sheila, con su mirada penetrante.
Dana aparece detrás de mí. Posa su mano en mi espalda y siento como si un choque de electricidad recorriese todo mi cuerpo. En ese momento reacciono y la abrazo posesivamente. No quiero que nadie me la quite ahora, es más quiero que todos se enteren de lo que ahora ha pasado. He probado el sabor de su boca y me he convertido en un adicto a ese sabor.
Contado por Dana…
Anna me ha advertido. No puedo acercarme a Ismael. Pero va en contra de mis fuerzas, lo quiero. Siento un vínculo con él. Sé que él en algún momento será el único y no pueden pedirme que lo deje por que ellas piensen que es una amenaza para nuestra raza, él no nos hará nada. Porque sospecho que me quiere tanto como lo quiero yo a él. Me han advertido de que alguien moriría si esto seguía así. Lo que no saben es que lo único que han hecho ha sido convertirlo en algo más atractivo a mis ojos, porque ahora es la fruta prohibida. De todas formas quiero seguir con él, he intentado mantenerme alejada, pero no puedo. Siento una fuerza que me atrae hacia él. No sé exactamente lo que es, pero quiero averiguarlo.
Una vez que Anna me ha dejado salir, aunque bajo la amenaza de matar a alguien de mi familia, he ido corriendo hacia la habitación de Ismael. Parece mentira como en poco más de un par de semanas haya pasado de ser la habitación de Eric y Jorge a ser la habitación de Ismael.
Ahora mismo me paro justo en su puerta, me siento insegura de si seré bien recibida. Son casi las siete, por lo tanto deberían salir Eric y Jorge para irse a clase. Y justo en ese momento salen Eric y Jorge, ambos me saludan cordialmente con un casto beso en la frente, son como mis hermanos, llegue el mismo día que llego Eric y nos hicimos amigos mientras Anna nos enseñaba el centro. También fui la primera en saber que se atraen mutuamente pero no se lo quieren reconocer mutuamente por lo que soy la única que lo sabe, ni siquiera lo sabían entre ellos lo que me parece una perdida de tiempo y de lágrimas por ambos lados. Se quieren, mucho. Pero ninguno de los dos tiene el valor suficiente como para admitirlo y dar el primer paso. Supongo que es por miedo al rechazo pero la verdad es que veo muy tonto que no hagan más que sufrir. Jorge intenta cambiar de opinión saliendo con alguna de las chicas del internado pero en el caso de Eric es un sufridor nato, ya que ve como continuamente su amor platónico sale con chicas. Son tontos, todo el mundo en el internado sabe que se quieren mutuamente menos ellos, en algún momento se me cruzaran los cables y se lo contaré, es hora de que estén juntos. Decidido. Se lo voy a decir. Pero no ahora, ahora voy a entrar para conseguir a mi chico.
Eric y Jorge no se oponen cuando les pregunto si me dejan entrar.
Lo veo allí, tendido sobre su estómago plano y cincelado como el de una escultura griega. Su tez pálida, su pelo apoyado sobre su frente dejando entrever parte de la silueta de uno de sus ojos, que ahora están cerrados pero que cuando los abre es como si te tragaran hacia su interior, como si te hundieras en el más profundo mar intentando buscar su alma. Tiene los labios ligeramente entreabiertos, quiero besarlo. Tiene una boca creada para el pecado con esos labios perfectos que claman por ser besados, quiero concederles lo que tanto piden, pero ahora no. Ahora es momento de dormir. Dormir tendida a su lado, abrazada a él. Ahora me doy cuanta de que llevo el mismo camisón con el que entre anoche y que el seguramente se preocupara al no verme. Eso me hace sentir mal, lo deje tirado. En fin, no se puede hacer nada para cambiar el pasado, solo se puede mejorar el futuro.
Me acuesto a su lado y poco a poco me acerco a él. No lo nota, sigue durmiendo. No pasa nada, de momento todo va bien.
Tengo los ojos cerrados, pero me siento observada, lo que me hace pensar que Ismael ya se ha despertado. Abro los ojos muy lentamente, analizando las fracciones de su lindo rostro. Efectivamente, me esta mirando, como si me quisiera comer. Decido darle un pequeño empujoncito. Me desperezo, acercando sugestivamente mi boca a la suya y le beso. Al principio él no me devuelve el beso, pero de pronto reacciona y empieza a besarme enserio. Ismael tiene un sabor indescriptible, es como el mejor postre que jamás haya probado sin llegar a ser dulce. Sabe a cielo. Decido tomar la iniciativa y monto a horcajadas sobre su vientre. Intento consumirlo. Paramos momentáneamente para poder tomar aire y le miro, los ojos pesados y sus pupilas dilatadas por la pasión, sus perfectos labios separados intentando tomar aire. Es la imagen más bella que alguna vez haya visto. Él también me observa, le miro a los ojos y siento que me hundo en un profundo lago y no sé nadar, pero no hay ningún problema, él me salvará. Me agacho de nuevo y le beso y en ese justo momento alguien toca a la puerta, me enfado, no quiero que pare. Pero es un buen chico, se dirige a la puerta mientras yo, sentada en la cama, admiro su trasero ceñido por los pantalones. En la puerta esta Sheila, me acerco a Ismael rápidamente y me sorprendo al ver que el me abraza posesivamente, yo quiero acurrucarme con él, pero si Sheila esta aquí es que algo malo ha pasado. 

lunes, 23 de abril de 2012

Capítulo 2


Este capítulo es uno de los mejores... Ahí lo dejo.

CAPÍTULO 2

Tres de la madrugada de esa misma noche…
Estoy sentado en el banco que hay junto a la fuente justo alado del ala de clases. Un claro se extiende delante de mí, y un bosque tenebroso susurra a mis espaldas, el cielo por su parte me mira sin luna alguna, las estrellas burlándose de mí. El silencio es el rey de este pequeño páramo, nada se escucha salvo mi acompasada respiración. Todo a mí alrededor esta en estado de trance, nada se oye, nada se mueve, es escalofriante. Una niebla baja acaricia mis tobillos desnudos mientras pienso en la belleza que hay tendida en mi cama, no podía dormir, pero al verla a ella durmiendo en mí cama, envuelta en mis sabanas, ese pensamiento me desvela. Por eso estoy aquí, necesitaba respirar un poco.
De repente un grito agudo rompe la paz de la noche, asustándome. Busco la procedencia de ese sonido, pero no logro hallarla. Yo, tonto como soy, me levanto con el fin de buscar la mujer que grita. Otro grito surca el cielo, esta vez más prolongado y yo sigo el sonido, proviene del bosque. Avanzo unos pocos pasos y la imagen que veo me deja petrificado…
Anna yace en el suelo, su cara horrorizada muestra un dolor impronunciable, un cuchillo sobresale de su espalda  y de esta un rio de sangre que acaba por rodearla.
Parece llevar días muerta, por el olor putrefacto que desprende y el color de su tez pálida ya de normal, que ahora cobra un color ceniza. Pero hacia apenas cinco horas que yo la había visto, y la sangre sigue brotando de la herida de su espalda, por lo cual no puede llevar demasiado tiempo muerta, pero su aspecto dice lo contrario.
Otro grito surca la noche y veo una sombra detrás de un gran roble cercano al cuerpo inerte de Anna. La sombra se mueve y se adentra en lo profundo del bosque, la sigo. No veo casi nada, pero pretendo guiarme por su respiración jadeante y sus fuertes pisadas. Paro, ya no escucho nada, la sombra también ha parado, ahora no veo absolutamente nada, la claridad ha quedado atrás para dar paso a las sombras, los murmullos del viento y los roces extraños en mi piel. Pego mi espalda a un árbol, algo roza mi cara. Me asusto, quiero correr y huir pero mis piernas no responden a mis órdenes, estoy congelado por el pánico. Oigo pasos acercándose a mí, pero el terror inhumano que siento no me permite discernir de donde proceden. Los pasos se aceleran y algo me roza la cara, susurra mi nombre a mí oído…
Y de repente Anna aparece delante mía, yo grito y, por fin mis piernas obedecen, huyo despavorido hacia el claro donde momentos antes había estado el cuerpo sin vida de Anna, pero no hay nada, ni cuerpo, ni sangre, NADA. Corro y corro hasta llegar a la puerta de mi habitación. Entro silencioso, observo momentáneamente a Dana y me dirijo al baño, caigo rendido en el suelo, mis piernas ya no me sostienen. No puede haber pasado nada de esto, mi mente me ha tenido que jugar una mala pasada… pero no puede ser. Anna estaba muerta… pero estaba viva. Esto es muy extraño. ¿Anna es un zombi? Me rio de mis propios pensamientos, no puede ser… ¿o si?
Mi mente se desvía hacia la chica que duerme en mi habitación y pienso que todos estos sucesos dan igual, que ella es lo que importa ahora, salgo del baño y me dirijo a la cama pero Dana no esta. Hay una carta sobre la almohada. La abro y leo detenidamente una, dos, tres veces… no puedo creerme lo que allí yace escrito en una pulcra letra:
SI QUIERES VOLVER A VER A TU LINDA AMIGUITA CON VIDA MÁS TE VALE NO CONTAR NADA DE LO QUE ESTA NOCHE HAS VISTO…ANNA TE OBSERVA. JAJAJA.
Nadie firmaba, pero… si yo solo había estado unos minutos en el baño, y no había escuchado absolutamente nada, pero Dana ya no estaba ella, él o eso la tenia. Por mi culpa. En el poco tiempo que la conozco me he prendado de ella y ahora sufro por su perdida. No debería haber salido a la fuente, no debería hacer seguido el grito… así Dana permanecería aquí. Me siento hecho una mierda.
Me pongo a llorar, todo lo que ha pasado me ha afectado más de lo que yo pensaba. Me dormí llorando, porque cuando me desperté una sorpresita me esperaba en la cama…

sábado, 21 de abril de 2012

Capítulo 1


CAPÍTULO 1 

Son casi las dos de la madrugada, Eric y Jorge aún no han regresado y yo la verdad, es que no tengo sueño, mañana es mi primer día de clases y estoy muy, muy nervioso. ¿Cómo serán los profesores? ¿Y mis compañeros? Les he echado una ojeada a los libros que me trajo Anna, los libros que se supone que tengo que llevar a clase. No están mal, la mayor parte de lo que hay allí yo ya lo he estudiado, no porque lo diéramos en clase, no, porque yo lo estudiaba en casa. Después de todo se supone que tenía que ser perfecto, me rio de esa expresión, toda la vida buscando la perfección para agradar a los demás me he dado cuenta de que da igual lo que los demás piensen de mí, soy como soy, a quien no le guste que no mire. No quiero cambiar, ahora me gusto tal y como soy, y eso es un gran logro.
Oigo voces detrás de la puerta, Jorge y Eric han vuelto. Abren la puerta y entran riéndose, una chica va detrás de ellos. Ella es… es un ángel, la más bella visión que laguna vez hayan visto mis ojos. Ella entra y yo reviso mi ropa, es extraño, pero quiero agradarle, ella me gusta, me gusta mucho.
-¿Aun estas despierto?-pregunta Eric.
-¿Eh? Sí, estaba preparándome las cosas para mañana, después de todo es mi primer día, quiero causarle buena impresión a la gente.-Les explico.
 -Por las chicas no te preocupes, Anna les ha hablado maravillosamente de ti- dice la chica desconocida con una preciosa y melodiosa voz.- Se han reunido todas en su habitación para que Anna les contara como era el chico nuevo y por lo que les ha dicho todas están deseosas de conocerte- me dice y me sonríe, yo agacho la cabeza, creo que me he sonrojado.
Me giro para encaminarme a mi cama, repentinamente estoy muy cansado. Eso y que quiero alejarme de ella para ver si mi corazón se calma un poco. Pero antes de que llegue Jorge me pregunta:
-Tío, ¿no te importa que Dana duerma aquí esta noche? Su compañera de habitación tiene compañía esta noche, de otro compañero…y esto… prefiere dejarlos solos.
-No molesto… simplemente Jorge y Eric juntaran las camas y yo dormiré entre ellos dos-explicó Dana como si eso fuera lo más normal del mundo.-Antes dormía en esa cama-dice señalando la mía- pero ahora dormiré con ellos, no importa.-Dice y para afirmarlo les da un beso en la mejilla a cada uno, ellos lo aceptan gustosos. Me siento un poco celoso, espero que no se me note.
Me callo, no sé qué decir. Simplemente asiento y me dirijo a mi cama. Tengo ganas de que ese episodio acabe cuanto antes.
Eric y Jorge se cambian y se ponen el pijama, delante de Dana, la cual habla con ellos como si nada… Esto es muy raro… me siento fuera de lugar. Cuando ellos acaban de cambiarse ella registra, literalmente el armario, a saber que busca… De repente saca una de mis camisetas y de la enseña a Jorge, no sé de qué va esto pero es muy raro. Jorge mira la camiseta y me señala ya acto seguido Dana se acerca a mí con la camiseta en la mano. Estoy sentado en el borde de la cama, con la mochila a mis pies y los libros a mi derecha, pero no me concentro en eso, Dana ocupa todos mis pensamientos. Entran en mi campo de visión dos largas piernas y alzo la cabeza, Dana me sonríe, pero es una sonrisa tierna, como la que le das a alguien cuando te da pena. Pero ella no sabe nada de mi vida, ¿verdad? Eso espero…
Dana seguía parada delante de mí como eligiendo las palabras que me iba a decir muy meticulosamente.
-Eh… esto Ismael… eh… me dejas tu camiseta-dijo, le tiembla el labio inferior, es un gesto de lo más infantil pero que en ella es muy sensual.
-¿Para qué?-pregunto en un intento de entender un poco lo que me dice.
- No puedo dormir desnuda-dice como si resultara obvio.- Y mirando entre las camisetas del armario me ha gustado esta-dice señalando mi camiseta- y Jorge dijo que era tuya… pero si te molesta busco otra… me da igual- otra vez le tiembla el labio y al verlo yo me derrito, toda la convicción anterior queda reducida a cenizas al ver su tierno gesto.
-Está bien, póntela-digo, mi tono ha sonado más ronco de lo habitual pero nadie se ha dado cuenta.
Ella me sonríe y antes de que yo me dé cuenta se acerca a mí y me abraza. Estoy patidifuso… jamás pensé que alguna vez pudiera usar esa palabra… pero es verdad, estoy patidifuso. Alzo los brazos en un gesto casi mecánico para abrazarla, ella me da un sonoro beso en la mejilla y se aleja de mí con una sonrisa en la cara, tengo una sonrisa tonta en la boca, por lo que me giro para coger los libros que necesito para mañana de la mesa. En el momento en que  cojo los libros alguien me toca el hombro, yo giro lentamente para ver que quiere y quien es.
Es Jorge y me sorprende muchísimo que me toque… Llevo aquí dos días y apena ha hablado. Y quedo muchísimo más sorprendido al oírlo decirme:
-Gracias por dejarle tu camiseta a Dana, ella, bueno, ella tiene una compañera un poco ligera de cascos y Dana pasa mucho tiempo aquí por su culpa, bueno por eso y porque somos sus mejores amigos. Su compañera se llama Sheila, cuando la conozcas sabrás por que la trajeron aquí sus padres y porqué cualquiera que desee pasar un buen rato la llama.
Eric suelta una risita y Jorge le imita. No entiendo la broma, pero bueno, estoy muy rayado como para que me afecte. En ese momento sale Dana del baño, con su ropa en la mano y mi camiseta puesta. Deja la ropa en una silla y en ese momento me doy cuenta de la prenda que hay justo encima de la pila de ropa… un sujetador. Dana solo lleva unas braguitas debajo de mi camiseta, siento como me suben los colores. Estoy… oh… no sé ni siquiera que siento ahora, es un sentimiento muy fuerte. He tenido sentimientos fuertes antes, pero jamás tan fuerte como la atracción que siento por Dana. Creo que es hora de irse a dormir… son las dos y pico de la madrugada y mañana tengo que estar despierto a las siete y con Dana en la habitación creo que va a ser una larguísima noche.
Me meto en la cama mientras Jorge mueve las camas hasta dejarlas juntas. No quiero girarme a mirar porque sé que Dana estará acostándose entre ellos y no estoy seguro de poder soportar eso… Dana despierta en mí sentimientos extraños. Unos minutos después apagan las luces e intento dormir. Mis intentos son el vano, no puedo dormir.  Solo puedo pensar en Dana y en que esta tan solo a unos pocos metros de mi… durmiendo con Jorge y Eric.
Mis pensamientos vagabundean sobre todas las chicas que han pasado por mi vida… No han sido muchas, en verdad, solo cuatro… mi madre, mi abuela, mi niñera y Marta…
Marta, esa chica “perfecta” según mis padres, pero nunca me gustó de verdad, era una ramera. Le daba igual quien fuera, solo le importaba que estuviera bueno, o en mi caso que estuviera forrado. Claro que ella también era de una familia muy rica, tan rica como su apariencia. Cuando la vi por primera vez pensé que era adorable, con unas trenzas y un conjunto de top y pantalón corto para jugar al tenis, junto con unas deportivas doradas, si… doradas, pero esa solo era su imagen. Era como su propia madre, fría y lejana… Solo obtenía lo que quería mediante métodos no siempre ortodoxos. Mi madre era algo así también, lo que pasa es que mi madre a diferencia de la señora de Montalvo, la madre de Marta, mi madre hacia algo más que pintarse las uñas y comprar, aparte de que mi madre no tenía la cabeza vacía. La señora de Montalvo era una de esas chicas sin cerebro que solo querían dinero, con razón había salido así su hija. En el mismo momento en el que me di cuenta de que Marta no era lo que parecía corté con ella de raíz, decisión que a mis padres no agrado lo más mínimo, pero yo simplemente les dije que prefería concentrarme en mis estudios, esa respuesta sí que les agradó así que no hicieron nada para negármelo, aunque yo pienso que sabían que era una mentira piadosa.  Después de todo, a mis padres tampoco creo que les importara que tuviera novia, más bien estaban preocupados por lo que pudiera pasar si hacíamos algo, cosa que veo muy triste ya que nunca he tenido ni la más mínima oportunidad con ninguna chica.
En fin, es tarde y mañana tengo clase así que me voy a dormir.

Mi primer día de clase ha sido una completa mierda. Anna ha venido esta mañana a mi habitación para acompañarme a clase, la verdad es que quería estar solo, he pasado muy mala noche. Mis compañeros de clase se han mantenido alejados de mí, al igual que yo no he hecho el más mínimo esfuerzo por acercarme a ninguno de ellos, la única que ha estado conmigo es Anna, pero después de un rato se ha cansado y se ha ido con las chicas, las cuales me miraban y cuchicheaban, eso me ha hecho gracia, mucha gracia. En cuanto a los profesores, hoy solo me han tocado tres de los ocho que tengo. El primero era el señor Bobby, como insiste en que le llamen, que es un señor de mediana edad regordete y con cara de bonachón, muy simpático y afectivo el hombre. La segunda, era la señorita Del Monte, una mujer fría y calculadora que me tiene que dar matemáticas, es una vieja arpía. Y el tercero, era un chico que no superaría los veinticinco años, así muy simpático y tal, pero tiene un apariencia y una forma de ser muy en desacorde con su edad, piensa, viste y habla como un hombre de ochenta años, no de veinticinco.
A la hora de comer Anna me ha guiado de nuevo hacia la cafetería para comer, la comida era un verdadero asco. Con el dinero que mis padres pagan para que estudie aquí deberían permitirse una cocinera que cocinara bien, porque la comida sabía a esparto más que otra cosa. Era como una masa compacta, que me han dicho que era lomo pero yo pienso que eso no era nada aparentemente comestible, era algo así como una suela de zapato rebozada, asqueroso. También es verdad que ha sido compensado por el postre, el flan de huevo estaba excelente, de los mejores que he probado.

Los días siguientes fueron igual de malos... pasaba las mañanas en clase y las tardes encerrado en la habitación, no salía, no hablaba, no lo necesitaba. Estaba encerrado en mí propio mundo irreal. Hacia los deberes, trabajaba en clase, pero en realidad lo único que ocupaba mi mente era Dana. La veía en la cafetería, por los pasillos, pero no me atrevía ha hablar con ella.
Tras mucho sopesarlo, he decidido que tengo que volverme más sociable, así que he llamado a Anna y le he dicho que nos vemos en el banco de delante de la residencia.
Estoy en el banco esperándola, y a lo lejos oigo la dulce voz de Dana riendo con las demás chicas, Anna llega por el otro lado.
-Hola, Ismael.-Me dice Anna.- ¿Qué te ha dado por salir ahora?
-Hola Anna. Encantado de verte también-le digo con sorna.-En fin, he quedado contigo para ver si me presentas a alguien o algo.
-Vale, ven, te presentare a las chicas.
Nos encaminamos hacia donde estaban las demás chicas, entre todas ellas, la única a la que yo veía era a Dana, resaltaba entre todas las demás con su larguísima melena cobriza, su excelente figura y su conjunto de vestido rojo sangre y sus sandalias de tacón de aguja.
Me presenta a todas las chicas… Dana se mantiene alejada de mí… como si me tuviera miedo y eso me deprime… no quiero que me tenga miedo, quiero que se me acerque, pero bueno, yo también podría acercarme a ella, pero el miedo al rechazo me domina y yo también me mantengo alejado.
Conozco a Rita, una pequeña pelirroja muy simpática. A Yuna, una chica con aspecto de modelo, con el mismo cerebro también. Lara, una morena normalita de buena cuna. A la tal Sheila que decían Jorge y Eric, y al verla comprendo lo que ellos decían, es una chica fría y superficial que no hacia más que mirar mi cuerpo lascivamente, me pongo nervioso e intento ignorarla. Había un par más de chicas, creo que eran hermanas, pero no estoy seguro. Pero da igual cuantas fueran, lo guapas que fueran y lo lascivo que me miraran, para mi solo existía Dana. La cual seguía alejada de mí.
Toda la tarde pasa sin ningún inconveniente, las chicas son muy simpáticas conmigo, me tratan muy bien. Pese a todo, Dana no me ha hablado, no se ha acercado y ese hecho me reconcome. Da igual, no puedo hacer nada en contra de eso.

Es tarde y no puedo dormir.
Alguien toca a la puerta y me levanto para ver quien es Jorge y Eric duermen plácidamente en sus respectivas camas, aun que yo pienso que antes de que yo llegara dormían juntos, pero es solo una suposición. Abro la puerta y un ángel se me aparece al verla vestida con un diminuto camisón que no deja nada a la imaginación… siento que me ruborizo, espero que con la oscuridad de la noche ella no note nada.
-¿Te importa si duermo aquí otra vez? Sheila vuelve a tener compañía y necesito dormir- me explica.
-Claro, pero Jorge y Eric están durmiendo…
-No pasa nada… ¿Tú me dejaras dormir en tu cama?- me pregunta con un pequeño puchero, yo me deshago, no puedo decirle que no con ese gesto en su bello rostro.
-Está bien. ¿Por qué no?- le digo.

domingo, 15 de abril de 2012

Mi libro.



Como soy una buena persona os voy a pasar el prólogo de mi libro:




PRÓLOGO
Ya hace dos días que entré en este centro…
Mis padres me han metido en un internado, ¿os lo podéis creer? A mí, que según ellos soy el hijo perfecto. Después de miles de tácticas para llamar la atención de mis padres, tanto mediante las notas, la ayuda en casa y demás decidí que era hora de hacer algo más drástico y esa decisión es la que me trajo aquí. Soy un chico sobresaliente, mis notas son perfectas, mi actitud impecable al igual que mis modales, pero eso no basta para mis padres… por eso me escapé de casa, lo malo es que me pillaron y digamos que cuando lo hicieron no estaba muy lúcido… más bien estaba un poco “mareado”, por así decirlo. La cara de mis padres a la mañana siguiente no tuvo precio, ambos habían pedido el día libre para poder hablar conmigo. Mi madre era agente de bolsa y mi padre un arquitecto de prestigio, por lo que como imaginareis yo vivía a cuerpo de rey, cosa que me encantaba, mis fiestas eran las mejores, solo les faltaba una cosa: gente, porque es que en mis fiestas solo estaban los criados y mi abuela. Bueno, continuemos, resulta que mis padres me encontraron un parque del centro de nuestra ciudad, de botellón con muy mala gente. Eso a mis padres les sentó como una bofetada y por lo tanto a mí me encantó. Gracias a esa acción llegue aquí, es un internado que no se ni siquiera donde está. A mis diecisiete, encerrado en un internado alejado de la mano de dios compartiendo habitación con dos chicos que después de dos días con ellos he llegado a pensar que mi presencia les incómoda. Creo que están liados, aunque ni siquiera se hablan si estoy yo delante, ayer los vi en los jardines sentados juntos en un banco con las manos y los cuerpos demasiado juntos para ser solo amigos. Aunque a mis padres la idea de que compartiera habitación con dos chicos homosexuales no les gustaría para nada, la verdad es que a mí me gusta compartir habitación con ellos. Son silenciosos y callados.
Jorge, uno de ellos, es… es una especie de súper modelo, o al menos eso parece. Es alto, rondará el metro ochenta. Pelo rubio liso, tiene una melena, no muy larga que le queda perfectamente bien con sus grandes ojos color aguamarina, su nariz era el complemento de su boca perfecta, porque es perfecta, es imposible describirla de otra forma. Tiene unos dientes perfectamente alineados y blancos que contrastan con sus labios carnosos y rosados. Pómulos altos donde se le forman hoyuelos cuando sonríe, aunque delante de mí nunca ha sonreído. Aparte de eso tiene un cuerpo escultural  y muy moreno con músculos bien definidos, de los dos días que he estado aquí las dos tardes ha desaparecido a las tres de la tarde más o menos y ha vuelto sobre las ocho sudando, ayer le pregunté a Eric, mi otro compañero, donde iba Jorge por las tardes y me dijo que salía a correr. ¿Os lo podéis creer? Son casi cinco horas corriendo, con razón tiene ese cuerpo. No lo conozco tanto como para saber como es, pero por la apariencia y las cortas interacciones que hemos compartido veo que es un chico alegre, pero muy callado, reservado para sus cosas, pese a eso es un chico con una gran vida social, porque casi todas las noches sale de la habitación a una fiesta, a ver una peli o quien sabe a que…
Luego, está Eric, que es todo lo distinto de Jorge. Mientras que Jorge tenía una piel morena Eric es muy pálido y flacucho, sin tener demasiada masa muscular ni nada parecido, pero aun así tiene un cuerpo digno de admirar. Es extraño cuando los veo juntos, el uno tan grande, el otro tan… tan… extraño, por decirlo de alguna forma. Eric es así, extraño. Tiene el pelo negro como el carbón y unos ojos verdes tan claros como enormes, unos mofletes regordetes, como de niño y una nariz demasiado pequeña para que quedara bien con sus ojos y su boca, la cual era muy grande para su cara. Pero todo en conjunto formaba una cara de niño bueno que si lo mirabas bien podría resultar incluso atractivo. Antes decía que Jorge es una persona reservada, pero en comparación con Eric es la persona más extrovertida del mundo, Eric solo habla si lo cree estrictamente necesario, se le ve buen chaval, pero es muy… extraño, no hay otro adjetivo que lo describa con tal precisión.
Ambos tienen dieciséis años, como yo. Pero ellos llevan mucho más tiempo que yo aquí. Jorge lleva aquí seis años, sus padres querían viajar por el mundo y lo trajeron aquí… nunca lo llaman ni nada por el estilo… me da vergüenza preguntarle porque. Eric lleva aquí dos años porque sus padres pensaron que tendría una mejor educación si acudía a un lugar sin distracciones. Pero se confundieron, aquí hay las mismas distracciones que en cualquier otro lugar. Todo el mundo aquí compra ropa por Internet y compran mucha… Entre nosotros tres ocupamos casi toda una pared de armarios. A todo el mundo aquí le apasiona la ropa y todos tienen un buen fondo para comprarla, yo incluido.
¡Ah! La habitación, es uno de los pocos lugares buenos que hay por los alrededores.


La habitación en la que ahora voy a vivir es mucho más grande de lo que yo me había esperado, pero claro yo no esperaba que me fueran a traer a un centro tan sumamente privado, solo somos cien alumnos con edades que varían desde los diez hasta los dieciocho. Había dos alas diferentes en el recinto, la de las aulas y la de los alumnos. En el ala de aulas había unas cuarenta clases equipadas para diferentes materias, además de un patio de unos cien metros cuadrados, para educación física. En el aula de los alumnos es donde está todo…  Está dividida en cuatro pisos distintos. En el primer piso hay una pequeña cocina preparada para tomar algún que otro aperitivo, muchos sofás y butacas, un billar y un futbolín, además de una tele de pantalla plana con diferentes consolas para jugar. Esta sala suele estar abarrotada. En el segundo piso, se encuentra el comedor donde desayunamos, comemos y cenamos. También está el tercer piso que es donde se encuentra mí habitación y en el cuarto, bueno en el cuarto están todas las habitaciones de las treinta chicas que había en el centro, nunca ningún chico subía, no es que estuviera prohibido o algo por el estilo, simplemente nadie subía. Madre mía como me enrollo, ¿Qué os estaba explicando? ¡Ah, sí! Mi habitación. Bueno, es muy grande tiene una pared enorme, llena de armarios, y entre Jorge, Eric y yo prácticamente lo llenamos todo. Hay un baño no demasiado grande, aunque suficiente. Tres camas repartidas conforme a cada uno le plazcan por la habitación. La de Jorge y la de Eric están paralelas, mientras que la mía está cerca del ventanal que hay en la pared más alejada de la puerta. Aparte de las camas y el armario hay un escritorio de dimensiones considerables con tres ordenadores. Cada uno de nosotros tenemos el nuestro y está prohibido rotundamente tocar el de los otros dos… aunque en cierta ocasión he visto a Jorge en el ordenador de Eric y viceversa, pero en cuanto me ven entrar se van a sus respectivos, se comportan extraño conmigo.
En la parte de fuera del centro hay diez hectáreas de terreno que están constituidas de millones de flores, árboles y demás. Cercando la valla del recinto del internado hay un bosque tanto por dentro como por fuera del recinto y la ciudad más cercana está a diez quilómetros de aquí… si es que no te pillan antes de salir. Hay cámaras, sensores y guardias veinticuatro horas al día. Se oyen rumores de que algunos alumnos han encontrado una forma fiable de salir… pero no estoy seguro de si es verdad, aun así no tengo razones para querer salir así que tampoco es que me afecte demasiado ese tema.
Os preguntareis como se tanto del centro si llegue hace apenas dos días, bueno, resulta que el día que llegue me pusieron a una guía para que me orientara y me enseñara todas las instalaciones, se llama Anna. Es una chica muy guapa, tiene el pelo tintado de diferentes colores, una boca con una linda sonrisa y unos ojos que casi siempre están rodeados por una sombra de ojos negra, ella es algo así como una emo… pero mientras hablamos descubrí que tenía novia, por eso es por lo que ella está aquí, sus padres se enteraron y no les sentó demasiado bien. Anna se escapa una vez al mes, a veces dos, para encontrarse con Carolina, su novia, su amor. Por como la describía Anna decía me imaginé que estaban completamente enamoradas la una de la otra. Aparte de eso y de lo divertida que es no sé nada más sobre ella.
Lo que más me sorprende es que aquí nadie se mete con nadie, es como si fueran una gran familia muy unida, todos se conocen y todos cuidan de los demás, esa también es la parte de este internado que más me gusta. Me encantaría que también fueran así conmigo. No conozco a mucha gente, solo a Anna, a Jorge y a Eric. Pero según me dijo Anna en cuanto salga un poco de la habitación todo el mundo me parará y se presentaran. Las chicas, aunque parezca mentira no están muy unidas, suelen ir en grupos distintos aunque desde luego se llevan bien, pero no se juntan. En cambio, los chicos están súper unidos. Hace un rato he oído a Eric hablar por el móvil con uno de los otros chicos, para que fuera con ellos, había noche de chicos en la sala común, en el primer piso. Me han invitado a mí también, porque los demás chicos me quieren conocer, pero yo prefiero estar aquí, mañana por la mañana cuando salga ya veremos… Desde que llegué solo he salido cuando Anna vino a enseñarme el recinto y como era fin de semana hasta mañana no empiezan las clases. En eso también he tenido suerte, me ha tocado en la misma clase que ella así que mañana a las siete tengo que estar preparado para las clases. Empiezan a las siete y cuarto, Anna va a pasar a por mí para que no me pierda, es como una especie de canguro, es la encargada de no hacer que me pierda, o eso dijo el director, pero también, aunque no estoy seguro, de que es la encargada de vigilarme para que no intente escaparme. Pero después de ver todo esto, otra cosa no, pero tengo claro que me quiero quedar aquí, esto me gusta, lo que es un tanto paradójico ya que en un principio me negué rotundamente a venir, pero ahora que lo veo y lo conozco, lo prefiero a mi antiguo colegio.
Ahora, aquí, solo, en mi habitación, pienso que me alegro de lo que hice, de que mis padres me enviaran aquí. La primera noche que pasé aquí lloré, me extraño incluso a mí. Pocas veces en mi vida he llorado y cuando vine aquí… no sé, supongo que me di cuenta de que para mis padres podré ser el mejor hijo del mundo pero, aun así, ellos no me quieren lo suficiente como para dejar de trabajar el tiempo suficiente como para prestarme atención. Ellos me enviaron aquí para que nadie se enterara de lo que hizo su perfecto hijo. No me arrepiento de haberme emborrachado, porque aquí, me siento más en familia de lo que jamás me he sentido. En mi casa había criados, pero siempre estaba solo. Tenía de todo, consolas, teles, juegos… pero nada que remplazara el amor humano, y eso era lo que yo necesitaba. Por lo menos cuando era más pequeño, cuando cumplí los catorce me di cuenta de que daba igual lo que yo hiciera, a mis padres les daba igual, en ese momento me di cuenta de que tenía que ser perfecto, pero no por mis padres, sino porque así cuando cumpliera la mayoría de edad a mis padres no les importaría donde fuera porque sabrían que iba a triunfar, pero a pesar de ese pensamiento yo seguía esforzándome mucho para que mis padres estuvieran orgullosos, casi inconscientemente, y eso fue lo que más me jodió cuando me di cuenta. Esa es la principal razón de que yo me fugara aquella noche, el saber que aunque a mis padres les daba igual yo seguía queriendo su aprobación. ¿La razón de porque me emborraché? No sé, para olvidarme de todos esos años de sufrimiento interior. Años de dolor, años de soledad. 






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