Uno, dos, tres, cuatro... Pasan los minutos.
Solo siento dolor. Un dolor tan intenso que no me deja respirar, que nubla cualquier otro pensamiento razonable.
Dolor. Es lo único que siento. Lo único real y estable en mi vida.
¿El dolor desaparece? Claro que no. Puedes pensar que soy feliz, puedo aparentar ser feliz, pero en mi interior siempre hay nubes de tormenta.
Continuamente me siento mal, conmigo y con los demás.
Continuamente me siento sola.
Continuamente siento que soy algo malo.
Ya no sé que hacer.
Solo siento dolor y ya no sé como remediarlo...
No estoy aquí para ver la parte buena de la vida, simplemente para contarte mi realidad.
Sonríe, nadie lo hará por ti.
jueves, 6 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Ruina-rutina.
Me levanto. Voy a clase. Vuelvo. Estudio. Duermo. Me levanto...
Y así... Rutina. Esa palabra.
Para mi la rutina es un modo de vida. Cada día, cada semana, no son más que una copia de el mismo día una y otra y otra vez. La rutina me consume. La rutina acabará por destruirme.
No me gusta la rutina. Odio la rutina.
Me aburro demasiado pronto de todo, y hacer cada día lo mismo cansa demasiado.
Pero esta moneda tiene dos caras. En el momento que acaba el instituto, que dejo la rutina, me pierdo. No sé que hacer, no sé como consumir mi tiempo, por lo que la rutina también es mi salvación.
En definitiva. Mi rutina es mi ruina, pero también mi salvación. Es una espada de doble filo. No sé como sentirme realmente hacia la rutina, ahora la odio, luego la extraño...
Y así... Rutina. Esa palabra.
Para mi la rutina es un modo de vida. Cada día, cada semana, no son más que una copia de el mismo día una y otra y otra vez. La rutina me consume. La rutina acabará por destruirme.
No me gusta la rutina. Odio la rutina.
Me aburro demasiado pronto de todo, y hacer cada día lo mismo cansa demasiado.
Pero esta moneda tiene dos caras. En el momento que acaba el instituto, que dejo la rutina, me pierdo. No sé que hacer, no sé como consumir mi tiempo, por lo que la rutina también es mi salvación.
En definitiva. Mi rutina es mi ruina, pero también mi salvación. Es una espada de doble filo. No sé como sentirme realmente hacia la rutina, ahora la odio, luego la extraño...
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