No estoy aquí para ver la parte buena de la vida, simplemente para contarte mi realidad.
Sonríe, nadie lo hará por ti.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Rendición.
<<Miro como caen las gotas de lluvia a través de mi ventana, una a una resbalan por el cristal como las lágrimas por mi cara. Se ha ido, nunca volverá. Esas palabras caen como plomos sobre mi corazón, demasiado herido para que sobreviva. Cada lágrima es una aguja que se clava en mi corazón, cada aguja es una herida que se abre, cada herida es una fuente constante de llanto, formando así un ciclo que me deja temblando junto a la ventana.
Se ha ido y nunca volverá. Palabras que dan vueltas en mi cabeza, una vez más el destino me juega una mala pasada. ¿Por qué a mi? No lo sé, busco esa respuesta, quiero saber que he hecho para merecer esto. Quizá no he hecho nada, quizá es porque no era para mi... pero aun así duele, duele mucho.
No puedo hacer nada para cambiar su decisión, decidió irse, ahora solo puedo intentar mitigar mi dolor... O quizá la solución sea acabar con todo. Ese pensamiento cruza mi mente en el mismo momento que un rayo surca el cielo... quizá sea mejor acabar con todo.
Rompo el cristal, sintiendo que lo que rompo es mi corazón, cojo un pedazo de cristal roto, lo acerco a mi muñeca y aplico presión, dispuesta a acabar con todo.
En el último momento algo me detiene, un ruido a mi espalda, me giro y allí está, ha vuelto.>>
Con esto no quiero decir que siempre todo va a acabar bien, simplemente que no puedes rendirte solo porque algo te salga mal.
Distancia.
<<Está nerviosa, inquieta, ¿por qué no ha llegado ya? Debería estar ya allí. ¿Y si le ha pasado algo? ¿Y si no aparece? Sus nervios aumentan, se muerde la uña del dedo pulgar mientras mira una y otra vez la hora. Y él no llega. Mira el móvil, mira el reloj, el móvil, el reloj, una y otra vez, con la esperanza de tener señales de él. Nada. Cada vez está más y más nerviosa, se mueve inquieta en el banco en el cual espera. Una señora a su lado le mira con lástima, pensando "pobre, le han dejado plantada", pero a ella le da todo igual, sabe que él va ha aparecer.
El teléfono suena, sobresaltandola de tal forma que el teléfono cae de sus manos y aterriza en el suelo, se agacha a recogerlo, rápido pero una mano lo encuentra antes. Alza la cabeza y por fin está allí, ha llegado el momento, después de tanto tiempo esperando han podido verse.
Ella está euforica, le abraza fuerte, muy fuerte, casi ahogándole, pero da igual, por fin están juntos. Se abrazan el uno al otro por mucho rato y cuando por fin se separan una lágrima recorre el rostro de ella que susurra un "Te quiero" corresponido con una lágrima en el rostro de él. Ella le seca la lágrima, que rápido es replazada por otra, lágrimas de felicidad. Por el simple hecho de verse, ambos lloran.
Es un momento especial, el momento más especial de su vida. Es su momento, el momento en el que son solo ellos dos, sin problemas, sin prejuicios, solo ellos y sus sentimientos. No pueden pedir más, después de tanto tiempo sufriendo por la distancia por fin han conseguido superarla.
Ella le vuelve a abrazar, sin poder creerse aun que estén juntos, que él esté allí junto a ella. Todas esas conversaciones, todas esas lágrimas causadas por la distancia superadas por una amistad. >>
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