Tanta angustia.
Tantas ganas.
Tanto odio reprimido en un suspiro exasperado.
Quiero gritar hasta que mi alma esté afónica.
Quiero decir todo aquello que en su día me callé tras un suspiro y una lágrima.
Tantas veces he callado todo aquello que rogaba por salir, tantas veces esas malas palabras me han envenenado de dentro a fuera. Esos versos no pronunciados que quedaron enterrados bajo vagas excusas. He dicho tantas veces "estoy bien" sin siquiera saber que significa eso, que a día de hoy ha dejado de tener sentido, solo tiene un propósito: callar aquello que puede dañar. Tantas ganas de sentir y ser sentida, tantas ganas de dejar de sentir ese vacío, porque ya no siento nada. Soy una cáscara vacía de lo que ya no recuerdo ni que fue.