Sonríe, nadie lo hará por ti.

martes, 9 de octubre de 2012

Excluida.

Ese momento cuando después de un tiempo hablas con alguien y sientes que realmente ya no eres nada en su vida. Cuando sientes que esa persona ya no te trata como lo hacia antes. Ese mismo momento en que sientes que ya no encajas en ningún lugar de su vida. Cuando le hablas y sabes que lo que le dices le es indiferente. Porque además sabes que ya no tienes forma de volver a entrar, saliste de su vida y quedó un vacío que alguien más llenó y ahora... Ahora nada. No hay nada más. Solo te sientes excluida, de todo, hasta de tu propia vida.

lunes, 8 de octubre de 2012

Cap.1


Su rostro pálido, sus ojeras oscuras, sus ojos negros... Un cazador trás su presa, una presa acobardada por el miedo... Ella huye, él la persigue. Ella grita, él ruge. Ella se tropieza... Él la atrapa.
Sandra se despierta con un grito agonico, tiene miedo, cada vez más miedo. Lleva semanas soñando con él. Teme que él sea real, que de verdad la persiga, pero lo que más teme es que él realmente la cace. Sacude la cabeza, todo eso son tonterías, se repite, pero su corazón sigue palpitando fuerte en su pecho. Se levanta y se dirige al baño, que una vez más está ocupado por su hermana menor, Clara.
 -¡Clara, sal del baño, tengo prisa!- Le grita, pero Clara la ignora así que decide bajar a desayunar primero.
En la cocina está su madre, escuchando la radio, como cada mañana, como cada día desde que tiene memoria.
 -Buenos días, mamá.- Saluda Sandra.
 -Buenos días, cariño. ¿Estás bien? Tienes mala cara.
 -Sí, mamá, estoy bien, solo que he tenido una pesadilla esta noche.
 -¿Me la cuentas?- Pregunta.
 -Nah, da igual. ¿Podrías decirle a Clara que me deje entrar en el baño de una vez, por favor?
 -¡CLARA! Sal del baño de una vez.-Grita.
Se escucha una puerta abrirse, seguida de un portazo. Sandra sonríe, su madre frunce el ceño, pero da igual, huye al baño para poder prepararse para su primer día de clase. No puede creer que ya haya acabado el verano. Esboza una triste sonrisa, ese maravilloso verano...
Se ducha, se maquilla, se peina, se pone preciosa para su primer día de clase. Se mira al espejo y sonríe, da igual como la vea el resto del mundo, ella se ve genial, y eso basta. Escucha a su madre llamarla y corre a coger su mochila. Baja las escaleras a trompicones y sube al coche de un salto.
Es el principio de su fin.

Sumidero.


<<Mira el agua escurrirse por el sumidero. La poca autoestima que le quedaba le sigue. Ya no siente la piel, el agua hirviendo la ha quemado, pero esa suciedad que todos ven sigue ahí. Frota y frota cada parte de su piel, pero no se va, sigue ahí, burlándose de ella. Esa suciedad que todos miran con asco, junto con esa sensación de auto repulsión. Está sucia, se siento sucia. "Nunca lo suficiente buena." Se repite en su cabeza una y otra vez. Son palabras hirientes, palabras que siente en todas sus miradas de asco, palabras que se repiten en su cabeza. Heridas abiertas.
Día tras día pasa, se esconde trás ropas demasiado grandes, pero siguen observándola, mirandola con repulsión, susurrando a su paso, señalándola... Se siente menos que nada.
Detrás de cada "gorda", "mira esa... ¿que se cree?", "mirala, con la ropa esa... JAJAJAJJAJAJA. Que gorda.", todo esto lo único que causa es dolor. Ella ya no sabe que hacer, da igual que haga, siempre está mal...
Poco a poco va sumiéndose en una lenta agonía, poco a poco... Ahora es sangre lo que se desliza por el sumiedero. Se ha rendido. Ya no quiere luchar más, ya no puede luchar más. >>

Detrás de cada pequeño comentario puede haber una herida. Piénsalo.

Cuando.


Cuando sientes que no le importas a nadie.
Cuando esa gente que lo fue todo ya no es nada.
Cuando todos aquellos que decían quererte ya ni te hablan.
Cuando quieres hablar con alguien pero el miedo al rechazo te lo impide.
Cuando necesitas un abrazo pero no hay nadie dispuesto a dartelo.
Cuando lo único que quieres es desaparecer para siempre.
Cuando ya nada te llena.
Cuando te sientes una sombra de lo que eras.
¿Que te queda entonces?
El silencio del vacío, ese vacío en el que grito mi dolor pero nadie lo escucha...
Ese vacío, en el que vivo día tras día y amenaza con tragarme.

Desaparecida.

¿Sabes ese momento en el que te levantas y piensas "Hoy va a ser un mal día"? Pues ese mismo sentimiento he tenido yo esta misma mañana. Por una vez me gustaría equivocarme, y que pese a eso este día hubiera sido un gran día, pero no. Ha sido un día desastroso. Me siento como mierda, peor que eso. No me siento nada. Siento que ya nadie se molesta por mi, siento que ya no soy nada. Aquí, mientras intento reconfortarme abrazando a mi almohada me doy cuenta que realmente no ocurre nada. Me siento vacía por dentro. Solo una cascara de lo que era. ¿Mis padres? Indiferencia. ¿Mis amigos? Indiferendia. ¿Yo? Yo... estúpida. Lloro y escribo esto, pese a casi no ver la pantalla por las lágrimas no puedo evitar escribirlo, al igual que no puedo evitar pensar que quizá sea demasiado tarde... que quizá ya nadie necesite nada de mi, quizá ni yo misma necesito algo de mi... quizá simplemente debería desaparecer.

Otra forma.


No podría explicar lo que siento al leer un libro, pero voy a intentarlo...
Cuando leo me alejo de todo, entro dentro de una pequeña cúpula donde solo solo existen los personajes de esa historia. No existen mis problemas, ni mis preocupaciones, solo una trama que me atrapa.
Unos piensan que solo es una perdida de tiempo, otros piensan que solo soy una friki, yo pienso que todo eso me importa una mierda. No me importa lo que me llamen por el simple hecho de que me gusta leer. Quizá tengan razón y esté perdiendo el tiempo, quizá sea una friki, ¿pero que más da?
Cuando leo un libro pierdo la noción del tiempo y desconecto del mundo. No puedo llegar a explicar lo que siento al leer un libro, de verdad que ahora me estoy esforzando por explicarlo, pero no puedo. Solo sé que prefiero leer un buen libro que salir de fiesta por ahí, me produce más satisfacción acabar una historia que beberme un cubata. ¿Soy rara por eso? Puede.
Simplemente al leer un libro una paz tremenda se adueña de mi y dejan de existir todas las cosas malas.
Esta entrada no tiene un fin fijo, simplemente tenía que ponerlo por escrito, tenía que intentar explicarlo.
Ahora puede que pienses que soy tonta, que le doy demasiada importancia un montón de papeles, que soy tonta por preferir leer un libro que por salir con mis amigos, que soy tonta por preferir gastarme el dinero en libros que en cualquier otra cosa. Quizá tengas razón y soy tonta o quizá simplemente tengo otra forma de ver el mundo.