No estoy aquí para ver la parte buena de la vida, simplemente para contarte mi realidad.
Sonríe, nadie lo hará por ti.
sábado, 24 de marzo de 2012
Triste.
Cuando estoy triste parece que todo a mi alrededor se pare y avance mucho más lento, haciéndolo todo mucho más monótono de lo que ya es. Cuando estoy triste mi cielo se tiñe de gris y una fría lluvia cae sobre el suelo. En mi mundo, cuando estoy triste, todo queda sepultado tras la agonía que eso produce. Cuando estoy triste me pongo filosófica y me quedo sola cuando empiezo a escribir. Cuando estoy triste no quiero hablar con nadie, solo quiero estar "sola". No quiero que nadie me moleste cuando algo pasa por mi cabeza, si estoy meditando, como en estos momentos, da igual lo que pase por mis ojos, yo no le haré caso. Un manto de agonía y desolación cubren mi corazón y me dejan sin respiración, cuando estoy triste. Pocas cosas pueden hacer que no este triste, entre ellas están mis amigos, pero por desgracia pocas veces están ahí, por una parte me da igual, pero por otra es muy duro saber que estoy sola. Es triste, y eso me hunde más aun.
No quiero estar triste pero si no tengo ninguna razón para estar alegre no puedo estarlo. Por desgracia mis razones para estar triste, enfadada(o cualquier otro sentimiento negativo) suelen ser mayores que las que tengo para estar contenta, alegre y feliz.
Es lo que hay.
Fuerte ante todo, yo, sola contra todo.
martes, 20 de marzo de 2012
No llores.
Para todos
aquellos que me han hecho daño.
Han sido
muchos y muchas, los que en algún momento me han hecho daño. Ya sea mucho o
poco. Muchas veces he llorado por esos actos, por esas palabras hirientes que
lanzan sin trapujos. Para todas esas personas, os diría muchas cosas, la
mayoría de ellas insultos, para que engañarnos, pero conforme lo pienso, se me
ocurren muchas razones.
Me habéis
podido hacer daño por celos, envidia, por culpa de otra persona, sin daros
cuenta, pero lo que más me duele es que muchas de esas personas que en su
momento me hicieron daño, lo hicieron con gusto. Porque les gustó cuando estuve
mal, porque les gustó saber que me dolía, pero todo eso ha pasado a la
historia.
He llorado
muchas veces por todas esas personas que me han hecho daño, luego, me daba
cuenta de que no valía la pena, porque eso no iba a cambiar nada. No me gusta
llorar, lo admito, pero odio mucho más las lágrimas cuando son causadas
por personas que solo querían dañarme,
he decidido no volver a darles esa satisfacción.
No quiere
decir que no vaya a volver a llorar porque alguien me haya hecho daño ni mucho
menos, seguramente vuelva a llorar por ello. Porque sigue doliendo. Pero aun
así, ya no será lo mismo. Ellos no volverán a verme sufrir. Sus palabras vanas,
no me afectarán, no pienso volver a llorar por alguien que solo quiere verme
sufrir.
Aunque
también es cierto, que en algunos momentos lágrimas recorren nuestro rostro,
por el simple hecho de escuchar la verdad. Porque la verdad en ocasiones duele,
pero ese es otro tema.
Lo que
vengo a decir es que no vale la pena llorar por alguien a quien no le importas,
es duro, duele como el demonio, y es muy complicado dejarlo pasar. Pero si a
esas personas no les importas lo suficiente como para que no te hagan daño, no
llores por ellas.
NADIE vivo
merece tus lágrimas.
Los sueños.
El mundo de los sueños está gobernado por una diosa caprichosa, y sus reglas son tan insustanciales como la esfera en la que existen. Cada sueño puede escribirse y deshacerse en un número infinito de veces, de infinitas maneras. En los sueños, el destino se borra, cambia y se erosiona constantemente. En los sueños había bien y mal, y luego no hay ni bien ni mal, porque en el sueño siguiente todo cambia.
Los sueños, son un universo paralelo creado para nuestra felicidad. Pero muchas veces, esa felicidad se ve distorsionada por pesadillas.
Nosotros creamos los sueños. Nosotros los transformamos en lo que queremos.
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