No estoy aquí para ver la parte buena de la vida, simplemente para contarte mi realidad.
Sonríe, nadie lo hará por ti.
domingo, 15 de abril de 2012
Mi libro.
Como soy una buena persona os voy a pasar el prólogo de mi libro:
PRÓLOGO
Ya hace dos días que entré en este centro…
Mis padres me han metido en un internado, ¿os lo podéis creer? A mí, que según ellos soy el hijo perfecto. Después de miles de tácticas para llamar la atención de mis padres, tanto mediante las notas, la ayuda en casa y demás decidí que era hora de hacer algo más drástico y esa decisión es la que me trajo aquí. Soy un chico sobresaliente, mis notas son perfectas, mi actitud impecable al igual que mis modales, pero eso no basta para mis padres… por eso me escapé de casa, lo malo es que me pillaron y digamos que cuando lo hicieron no estaba muy lúcido… más bien estaba un poco “mareado”, por así decirlo. La cara de mis padres a la mañana siguiente no tuvo precio, ambos habían pedido el día libre para poder hablar conmigo. Mi madre era agente de bolsa y mi padre un arquitecto de prestigio, por lo que como imaginareis yo vivía a cuerpo de rey, cosa que me encantaba, mis fiestas eran las mejores, solo les faltaba una cosa: gente, porque es que en mis fiestas solo estaban los criados y mi abuela. Bueno, continuemos, resulta que mis padres me encontraron un parque del centro de nuestra ciudad, de botellón con muy mala gente. Eso a mis padres les sentó como una bofetada y por lo tanto a mí me encantó. Gracias a esa acción llegue aquí, es un internado que no se ni siquiera donde está. A mis diecisiete, encerrado en un internado alejado de la mano de dios compartiendo habitación con dos chicos que después de dos días con ellos he llegado a pensar que mi presencia les incómoda. Creo que están liados, aunque ni siquiera se hablan si estoy yo delante, ayer los vi en los jardines sentados juntos en un banco con las manos y los cuerpos demasiado juntos para ser solo amigos. Aunque a mis padres la idea de que compartiera habitación con dos chicos homosexuales no les gustaría para nada, la verdad es que a mí me gusta compartir habitación con ellos. Son silenciosos y callados.
Jorge, uno de ellos, es… es una especie de súper modelo, o al menos eso parece. Es alto, rondará el metro ochenta. Pelo rubio liso, tiene una melena, no muy larga que le queda perfectamente bien con sus grandes ojos color aguamarina, su nariz era el complemento de su boca perfecta, porque es perfecta, es imposible describirla de otra forma. Tiene unos dientes perfectamente alineados y blancos que contrastan con sus labios carnosos y rosados. Pómulos altos donde se le forman hoyuelos cuando sonríe, aunque delante de mí nunca ha sonreído. Aparte de eso tiene un cuerpo escultural y muy moreno con músculos bien definidos, de los dos días que he estado aquí las dos tardes ha desaparecido a las tres de la tarde más o menos y ha vuelto sobre las ocho sudando, ayer le pregunté a Eric, mi otro compañero, donde iba Jorge por las tardes y me dijo que salía a correr. ¿Os lo podéis creer? Son casi cinco horas corriendo, con razón tiene ese cuerpo. No lo conozco tanto como para saber como es, pero por la apariencia y las cortas interacciones que hemos compartido veo que es un chico alegre, pero muy callado, reservado para sus cosas, pese a eso es un chico con una gran vida social, porque casi todas las noches sale de la habitación a una fiesta, a ver una peli o quien sabe a que…
Luego, está Eric, que es todo lo distinto de Jorge. Mientras que Jorge tenía una piel morena Eric es muy pálido y flacucho, sin tener demasiada masa muscular ni nada parecido, pero aun así tiene un cuerpo digno de admirar. Es extraño cuando los veo juntos, el uno tan grande, el otro tan… tan… extraño, por decirlo de alguna forma. Eric es así, extraño. Tiene el pelo negro como el carbón y unos ojos verdes tan claros como enormes, unos mofletes regordetes, como de niño y una nariz demasiado pequeña para que quedara bien con sus ojos y su boca, la cual era muy grande para su cara. Pero todo en conjunto formaba una cara de niño bueno que si lo mirabas bien podría resultar incluso atractivo. Antes decía que Jorge es una persona reservada, pero en comparación con Eric es la persona más extrovertida del mundo, Eric solo habla si lo cree estrictamente necesario, se le ve buen chaval, pero es muy… extraño, no hay otro adjetivo que lo describa con tal precisión.
Ambos tienen dieciséis años, como yo. Pero ellos llevan mucho más tiempo que yo aquí. Jorge lleva aquí seis años, sus padres querían viajar por el mundo y lo trajeron aquí… nunca lo llaman ni nada por el estilo… me da vergüenza preguntarle porque. Eric lleva aquí dos años porque sus padres pensaron que tendría una mejor educación si acudía a un lugar sin distracciones. Pero se confundieron, aquí hay las mismas distracciones que en cualquier otro lugar. Todo el mundo aquí compra ropa por Internet y compran mucha… Entre nosotros tres ocupamos casi toda una pared de armarios. A todo el mundo aquí le apasiona la ropa y todos tienen un buen fondo para comprarla, yo incluido.
¡Ah! La habitación, es uno de los pocos lugares buenos que hay por los alrededores.
La habitación en la que ahora voy a vivir es mucho más grande de lo que yo me había esperado, pero claro yo no esperaba que me fueran a traer a un centro tan sumamente privado, solo somos cien alumnos con edades que varían desde los diez hasta los dieciocho. Había dos alas diferentes en el recinto, la de las aulas y la de los alumnos. En el ala de aulas había unas cuarenta clases equipadas para diferentes materias, además de un patio de unos cien metros cuadrados, para educación física. En el aula de los alumnos es donde está todo… Está dividida en cuatro pisos distintos. En el primer piso hay una pequeña cocina preparada para tomar algún que otro aperitivo, muchos sofás y butacas, un billar y un futbolín, además de una tele de pantalla plana con diferentes consolas para jugar. Esta sala suele estar abarrotada. En el segundo piso, se encuentra el comedor donde desayunamos, comemos y cenamos. También está el tercer piso que es donde se encuentra mí habitación y en el cuarto, bueno en el cuarto están todas las habitaciones de las treinta chicas que había en el centro, nunca ningún chico subía, no es que estuviera prohibido o algo por el estilo, simplemente nadie subía. Madre mía como me enrollo, ¿Qué os estaba explicando? ¡Ah, sí! Mi habitación. Bueno, es muy grande tiene una pared enorme, llena de armarios, y entre Jorge, Eric y yo prácticamente lo llenamos todo. Hay un baño no demasiado grande, aunque suficiente. Tres camas repartidas conforme a cada uno le plazcan por la habitación. La de Jorge y la de Eric están paralelas, mientras que la mía está cerca del ventanal que hay en la pared más alejada de la puerta. Aparte de las camas y el armario hay un escritorio de dimensiones considerables con tres ordenadores. Cada uno de nosotros tenemos el nuestro y está prohibido rotundamente tocar el de los otros dos… aunque en cierta ocasión he visto a Jorge en el ordenador de Eric y viceversa, pero en cuanto me ven entrar se van a sus respectivos, se comportan extraño conmigo.
En la parte de fuera del centro hay diez hectáreas de terreno que están constituidas de millones de flores, árboles y demás. Cercando la valla del recinto del internado hay un bosque tanto por dentro como por fuera del recinto y la ciudad más cercana está a diez quilómetros de aquí… si es que no te pillan antes de salir. Hay cámaras, sensores y guardias veinticuatro horas al día. Se oyen rumores de que algunos alumnos han encontrado una forma fiable de salir… pero no estoy seguro de si es verdad, aun así no tengo razones para querer salir así que tampoco es que me afecte demasiado ese tema.
Os preguntareis como se tanto del centro si llegue hace apenas dos días, bueno, resulta que el día que llegue me pusieron a una guía para que me orientara y me enseñara todas las instalaciones, se llama Anna. Es una chica muy guapa, tiene el pelo tintado de diferentes colores, una boca con una linda sonrisa y unos ojos que casi siempre están rodeados por una sombra de ojos negra, ella es algo así como una emo… pero mientras hablamos descubrí que tenía novia, por eso es por lo que ella está aquí, sus padres se enteraron y no les sentó demasiado bien. Anna se escapa una vez al mes, a veces dos, para encontrarse con Carolina, su novia, su amor. Por como la describía Anna decía me imaginé que estaban completamente enamoradas la una de la otra. Aparte de eso y de lo divertida que es no sé nada más sobre ella.
Lo que más me sorprende es que aquí nadie se mete con nadie, es como si fueran una gran familia muy unida, todos se conocen y todos cuidan de los demás, esa también es la parte de este internado que más me gusta. Me encantaría que también fueran así conmigo. No conozco a mucha gente, solo a Anna, a Jorge y a Eric. Pero según me dijo Anna en cuanto salga un poco de la habitación todo el mundo me parará y se presentaran. Las chicas, aunque parezca mentira no están muy unidas, suelen ir en grupos distintos aunque desde luego se llevan bien, pero no se juntan. En cambio, los chicos están súper unidos. Hace un rato he oído a Eric hablar por el móvil con uno de los otros chicos, para que fuera con ellos, había noche de chicos en la sala común, en el primer piso. Me han invitado a mí también, porque los demás chicos me quieren conocer, pero yo prefiero estar aquí, mañana por la mañana cuando salga ya veremos… Desde que llegué solo he salido cuando Anna vino a enseñarme el recinto y como era fin de semana hasta mañana no empiezan las clases. En eso también he tenido suerte, me ha tocado en la misma clase que ella así que mañana a las siete tengo que estar preparado para las clases. Empiezan a las siete y cuarto, Anna va a pasar a por mí para que no me pierda, es como una especie de canguro, es la encargada de no hacer que me pierda, o eso dijo el director, pero también, aunque no estoy seguro, de que es la encargada de vigilarme para que no intente escaparme. Pero después de ver todo esto, otra cosa no, pero tengo claro que me quiero quedar aquí, esto me gusta, lo que es un tanto paradójico ya que en un principio me negué rotundamente a venir, pero ahora que lo veo y lo conozco, lo prefiero a mi antiguo colegio.
Ahora, aquí, solo, en mi habitación, pienso que me alegro de lo que hice, de que mis padres me enviaran aquí. La primera noche que pasé aquí lloré, me extraño incluso a mí. Pocas veces en mi vida he llorado y cuando vine aquí… no sé, supongo que me di cuenta de que para mis padres podré ser el mejor hijo del mundo pero, aun así, ellos no me quieren lo suficiente como para dejar de trabajar el tiempo suficiente como para prestarme atención. Ellos me enviaron aquí para que nadie se enterara de lo que hizo su perfecto hijo. No me arrepiento de haberme emborrachado, porque aquí, me siento más en familia de lo que jamás me he sentido. En mi casa había criados, pero siempre estaba solo. Tenía de todo, consolas, teles, juegos… pero nada que remplazara el amor humano, y eso era lo que yo necesitaba. Por lo menos cuando era más pequeño, cuando cumplí los catorce me di cuenta de que daba igual lo que yo hiciera, a mis padres les daba igual, en ese momento me di cuenta de que tenía que ser perfecto, pero no por mis padres, sino porque así cuando cumpliera la mayoría de edad a mis padres no les importaría donde fuera porque sabrían que iba a triunfar, pero a pesar de ese pensamiento yo seguía esforzándome mucho para que mis padres estuvieran orgullosos, casi inconscientemente, y eso fue lo que más me jodió cuando me di cuenta. Esa es la principal razón de que yo me fugara aquella noche, el saber que aunque a mis padres les daba igual yo seguía queriendo su aprobación. ¿La razón de porque me emborraché? No sé, para olvidarme de todos esos años de sufrimiento interior. Años de dolor, años de soledad.
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