Sonríe, nadie lo hará por ti.

lunes, 23 de abril de 2012

Capítulo 2


Este capítulo es uno de los mejores... Ahí lo dejo.

CAPÍTULO 2

Tres de la madrugada de esa misma noche…
Estoy sentado en el banco que hay junto a la fuente justo alado del ala de clases. Un claro se extiende delante de mí, y un bosque tenebroso susurra a mis espaldas, el cielo por su parte me mira sin luna alguna, las estrellas burlándose de mí. El silencio es el rey de este pequeño páramo, nada se escucha salvo mi acompasada respiración. Todo a mí alrededor esta en estado de trance, nada se oye, nada se mueve, es escalofriante. Una niebla baja acaricia mis tobillos desnudos mientras pienso en la belleza que hay tendida en mi cama, no podía dormir, pero al verla a ella durmiendo en mí cama, envuelta en mis sabanas, ese pensamiento me desvela. Por eso estoy aquí, necesitaba respirar un poco.
De repente un grito agudo rompe la paz de la noche, asustándome. Busco la procedencia de ese sonido, pero no logro hallarla. Yo, tonto como soy, me levanto con el fin de buscar la mujer que grita. Otro grito surca el cielo, esta vez más prolongado y yo sigo el sonido, proviene del bosque. Avanzo unos pocos pasos y la imagen que veo me deja petrificado…
Anna yace en el suelo, su cara horrorizada muestra un dolor impronunciable, un cuchillo sobresale de su espalda  y de esta un rio de sangre que acaba por rodearla.
Parece llevar días muerta, por el olor putrefacto que desprende y el color de su tez pálida ya de normal, que ahora cobra un color ceniza. Pero hacia apenas cinco horas que yo la había visto, y la sangre sigue brotando de la herida de su espalda, por lo cual no puede llevar demasiado tiempo muerta, pero su aspecto dice lo contrario.
Otro grito surca la noche y veo una sombra detrás de un gran roble cercano al cuerpo inerte de Anna. La sombra se mueve y se adentra en lo profundo del bosque, la sigo. No veo casi nada, pero pretendo guiarme por su respiración jadeante y sus fuertes pisadas. Paro, ya no escucho nada, la sombra también ha parado, ahora no veo absolutamente nada, la claridad ha quedado atrás para dar paso a las sombras, los murmullos del viento y los roces extraños en mi piel. Pego mi espalda a un árbol, algo roza mi cara. Me asusto, quiero correr y huir pero mis piernas no responden a mis órdenes, estoy congelado por el pánico. Oigo pasos acercándose a mí, pero el terror inhumano que siento no me permite discernir de donde proceden. Los pasos se aceleran y algo me roza la cara, susurra mi nombre a mí oído…
Y de repente Anna aparece delante mía, yo grito y, por fin mis piernas obedecen, huyo despavorido hacia el claro donde momentos antes había estado el cuerpo sin vida de Anna, pero no hay nada, ni cuerpo, ni sangre, NADA. Corro y corro hasta llegar a la puerta de mi habitación. Entro silencioso, observo momentáneamente a Dana y me dirijo al baño, caigo rendido en el suelo, mis piernas ya no me sostienen. No puede haber pasado nada de esto, mi mente me ha tenido que jugar una mala pasada… pero no puede ser. Anna estaba muerta… pero estaba viva. Esto es muy extraño. ¿Anna es un zombi? Me rio de mis propios pensamientos, no puede ser… ¿o si?
Mi mente se desvía hacia la chica que duerme en mi habitación y pienso que todos estos sucesos dan igual, que ella es lo que importa ahora, salgo del baño y me dirijo a la cama pero Dana no esta. Hay una carta sobre la almohada. La abro y leo detenidamente una, dos, tres veces… no puedo creerme lo que allí yace escrito en una pulcra letra:
SI QUIERES VOLVER A VER A TU LINDA AMIGUITA CON VIDA MÁS TE VALE NO CONTAR NADA DE LO QUE ESTA NOCHE HAS VISTO…ANNA TE OBSERVA. JAJAJA.
Nadie firmaba, pero… si yo solo había estado unos minutos en el baño, y no había escuchado absolutamente nada, pero Dana ya no estaba ella, él o eso la tenia. Por mi culpa. En el poco tiempo que la conozco me he prendado de ella y ahora sufro por su perdida. No debería haber salido a la fuente, no debería hacer seguido el grito… así Dana permanecería aquí. Me siento hecho una mierda.
Me pongo a llorar, todo lo que ha pasado me ha afectado más de lo que yo pensaba. Me dormí llorando, porque cuando me desperté una sorpresita me esperaba en la cama…

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