No me gusto, para nada. No me gusta mi personalidad, soy predecible y bastante anormal, además de cansina. Soy esa típica tía que se conecta y dices: ¿Otra vez ella? Sí, esa soy yo.
Luego dejo paso al físico, no me gusta el mío, nada. Lo puedo cambiar, lo sé, y lo hago, poco a poco. Pero, cuando digo que soy fea, es porque lo siento, no para que me llamen guapa o me presten atención. Soy una chica más del montón.
No miento, nunca, simplemente soy realista.
No me veo bien, en ningún sentido. Me han llamado de todo y, en un principio, me da bastante igual, porque no son nadie para insultarme ni meterse conmigo, su opinión me la pela. Sep. Pero la opinión de mis amigos me importa quizá demasiado y, una tontería que parece ser graciosa, a mi me hace daño. ¿Por qué lo pongo aquí? No lo sé. Simplemente tengo que decirlo, soltarlo todo.
No me siento bien. Ya no soy la misma que antes.
Gracias a todos esos tontos comentarios, esas traiciones, esas tonterías que parecen ser graciosas mi alma ha creado una cárcel, de la que no puedo salir y la cual no sé como romper.
Estoy encerrada en una jaula creada por mi misma.
No sé quien soy, ni a donde voy. Estoy perdida.
Pues mira... yo voy a ser de ese 10% que ni estoy en desacuerdo con tu entrada ni te voy a regañar.
ResponderEliminarBueno, no creo que debieras estar así, pero también te comprendo porque ando más o menos como estás tú.
Pero so jodía, eres joven. Ten la capacidad de cambiar aquello que no te gusta. Si no te gusta tu aspecto, no lo cambies poco a poco, hazlo radical. Igual así notas más el cambio y te das un chute de alegría o de energía para el cuerpo que hace que cambies un poco tu actitud pesimista.
Sí que es verdad que la gente que nos importa hace más daño sin querer, que la gente que nos odia queriendo, pero también la culpa es nuestra por no decir: oye, no lo hagas o no lo digas porque realmente me molesta.
Hay que tener la capacidad de decir que no y comentar qué es lo que no nos gusta para que cambie la actitud de la gente que tenemos alrededor, o nunca sabrán que nos hacen daño de manera inconsciente y lo seguirán haciendo.
Y qué más decirte... que un día, sin darte cuenta, dejarás de estar perdida, y encontrarás el camino.
Si necesitas ausentarte y aclarar tus ideas, hazlo. Pero vuelve, vuelve, porque hay personas preocupadas por ti que merecerá la pena conservar.