8:00AM
Salgo de casa, tengo mucha prisa, mis clases empiezan en diez minutos. Corro con mi carpeta en la mano deseando ser más veloz. Miro al suelo esperando que por una vez en mi vida mis pies no me fallen y consiga no tropezar con alguno de mis dos pies izquierdos. Paro en un semáforo. 8:06AM. Reboto en mis pies, saltando de uno a otro. Verde. Corro, impulsando mi cuerpo al máximo. Si vuelvo a llegar tarde me olvido de aprobar lengua este año. Corro, miro hacia mis pies y veo que uno de mis cordones está desatado. "Por favor, que no me caiga", pienso en mi mente. Corro, solo un poco más... Ya veo las puertas del instituto. Empujo mi cuerpo un poquito más y tropiezo con el maldito cordón, aterrizando sobre mis manos y rodillas.
-¡JODER! Voy a comprarme unas putas zapatillas con belcro- digo en voz alta, pensando que no hay nadie a mi alrededor.
-Deberías-susurra alguien al pasar por mi lado.
Alzo la cabeza y está él. Héctor. Idiota prepotente, capullo engreído... y tan jodidamente guapo. Me maldigo a mi misma por mis pensamientos, no necesito pensar en ese, no es nadie.
"Sigue repitiéndote eso", susurra una voz en mi mente.
Me levanto y corro hacia clase, esperando que la profesora aun no haya llegado. Y por algún milagro, entro a clase y la profesora no está. Miro por la clase, buscando un sitio mientras intento recuperar mi aliento. Elijo una silla en la última fila, esperando que la profesora no se fije demasiado en mi. Me tiene enfilada. Y allí está ella, bajita, regordeta, analizando la clase en busca de esa chica que siempre llega tarde y sus ojos se posan en mi, intento esconderme, deseando ser más pequeña y poder desaparecer. Ella me mira, y señala el pupitre al lado del mío, y entonces me doy cuenta del chico que está a su lado.
Alto, muy alto, taaaaan alto... Debe rondar los dos metros, seguro. Pelo negro, corto y rematado en puntas hacía cualquier dirección, dando un look desaliñado que seguramente ha tardado mucho tiempo en conseguir que quede así. Pómulos altos y pronunciadas ojeras, como si llevara días sin dormir, siento pena por él, yo también sé lo que es estar días sin dormir... Sigo evaluando su persona, en general. Lleva una chaqueta de cuero y un casco debajo del brazo, motorista, ¿cómo no? Vaqueros rotos y botas de motorista complementan el conjunto de chico malo. Que típico. Miro en otra dirección y las veo, a todas ellas, todas mis compañeras de clase mirándolo como si fuese un suculento filete y ellas llevaran días sin comer. Mojabragas.
"Pero a ti también te parece guapo", susurra esa maldita voz en mi mente.
Por una vez deseo que se calle y deje de reprocharme todos mis estúpidos pensamientos. Sí, el chico es guapo, pero seguramente sea otro chico del estilo de Héctor, todo chulo y prepotente, que piensa que es un regalo de dios para todos. Já. Oigo mi nombre y me giro para mirar a la profesora:
-¿Si, señora Mariam?-pregunto, intentando sonar lo menos sarcástica posible, sin poder esconderlo del todo.
-Este es Marcos y va a ser tu compañero de pupitre durante todo el año,-abro la boca para contestar, pero alza la mano para callarme- es una orden directa. Si quieres aprobar, Marcos se sentará contigo. Te irá bien sentarte al lado de alguien de sobresaliente.
Tras esa declaración parpadeo sorprendida. ¿Sobresaliente? ¿Enserio? No puedo creerlo, lo miro como si le hubiese crecido una segunda cabeza y entonces me mira a mi y veo esos ojos dispares, absolutamente hipnotizada y entonces él deja caer su mochila sobre el pupitre y salgo de la ensoñación, pero sigo pensando en esos ojos, uno verde claro y otro negro. Impresionante es la única palabra que se me ocurre. Miro hacia la pizarra, pretendiendo que atiendo, cuando realmente en mi mente solo veo esos ojos.
"Estas jodida", susurra la voz.
Me da un codazo suave y señala un papel sobre la mesa, lo cogo y lo abro:
HOLA, ME LLAMO MARCOS Y DEBERÍAMOS CONOCERNOS SI TENEMOS QUE AGUANTARNOS EL UNO AL OTRO TODO EL CURSO.
Sonrío interiormente, aunque intento no mostrar mi diversión y regocijo al pensar que un chico así quiere conocerme. Decido que es mejor cortar por lo sano y que nada de esto llegue más lejos de lo que él obviamente quiere, aunque quiera ser amable.
HOLA, SOY REBECCA, PERO NO HACE FALTA QUE ME LLAMES DE NINGUNA FORMA.
Me mira de reojo, y levanta la mano para contestar a una pregunta que ha hecho Mariam, la cual le sonríe afectuosamente y continua dando la lección, como si nada.
PERDONA, PERO ESTO SERÍA MÁS FÁCIL SI COOPERARAS EN VEZ DE SER UNA BORDE. AUNQUE TU NO QUIERAS TIENES QUE SOPORTARME TODO LO QUE QUEDA DE CURSO.
Le miro, quizá es sincero.
"Quizá solo quiere reírse de ti", contesta la voz.
PERDONA, PERO SERÍA MÁS FÁCIL SI SIMPLEMENTE HICIERAS COMO EL RESTO DEL MUNDO Y ME IGNORASES DURANTE EL RESTO DEL CURSO.
Me mira y sus labios hacen una mueca. Vale, quizás he sido un poco borde... Pero da igual, a lo hecho pecho. Me concentro en mi cuaderno y empiezo a garabatear en una hoja en blanco. Me da un codazo suave y señala de nuevo el papel.
SIENTO SER UNA MOLESTIA, PERO SI TENEMOS QUE SENTARNOS JUNTOS DEBERÍAMOS AL MENOS PODER COMUNICARNOS Y NO TE VES DEMASIADO A FAVOR DE ESO.
Le miro con verdadera curiosidad en los ojos y decido cortar por lo sano asustándole, será de lo más divertido ver su cara.
ME LLAMO REBECCA, ME ENCANTA LEER Y VOY A SUSPENDER LENGUA PORQUE DOÑA MARIAM NO QUIERE NI VERME. A DEMÁS SOY TORPE Y ANTISOCIAL. ESO ES TODO LO QUE TIENES QUE SABER DE MI.
Me mira y sonríe y mi cerebro se convierte en papilla. Sin capacidad de pensar en nada.
-¡BECCA! Deja de pensar en musarañas y contesta mi pregunta- grita Mariam mientras me mira.
-¿Qué me ha preguntado, señora Mariam?
-¡NI SIQUIERA ME ESCUCHAS, NO ME ATIENDES Y ME HABLAS CON ESE TONO CONDESCENDIENTE CADA VEZ QUE ME HABLAS. SI CONTINUAS ASÍ NO VAS A APROBAR ESTE CURSO!
-Sí, señora Mariam, lo sé. Intentaré comportarme.-Juro que intenté no sonar condescendiente, pero era demasiado para mi y Mariam simplemente soltó un bufido y se giró hacia la pizarra. Suspiro aliviada y sigo garabateando en mi hoja. Otro codazo, ya ni le miro. Leo la nota y leo:
ME LLAMO MARCOS, PERO MIS AMIGOS ME LLAMAN MARCUS. NO SOY DE AQUÍ, NO CONOZCO A NADIE Y ERES LA PRIMERA CON LA QUE HABLO A PARTE DE MARIAM. ME GUSTA JUGAR A VIDEOJUEGOS Y NADAR.
Contesto con un sarcástico:
¡ENHORABUENA!
Y me mira como si ahora fuese yo quien tuviese dos cabezas. Voy a añadir algo cuando justo Mariam dice:
-Muy bien, niños, para finalizar este trimestre vais a hacer una exposición por parejas que contará el 70% de la nota de esta evaluación. ¡REBECCA! Tú lo harás con Marcos, confío en que le muestres como se hace todo aquí, aunque quizá sea él el que tenga que enseñarte a ti- sé que es una provocación, y casi llega a funcionar al escuchar risitas por la clase, pero paso de decir nada y me agacho hacia mi hoja.
-Muy bien, querida Becca, tenemos que comunicarnos porque no pienso suspender esta asignatura y tú tampoco. Por lo que parece el trabajo es de literatura. Has dicho que te gusta leer, muy bien, ¿qué lees? Esto sería más divertido si tu también hablaras o al menos me miraras.
Toca mi brazo en un intento de que no le ignore pero no puedo girarme. Su voz. Su voz es igual a la de Álex, y no puedo, es superior a mis fuerzas. Sigo dibujando rápido sobre el papel. Mi mano vuela sobre el folio y antes de darme cuenta veo la sonrisa de Marcos dibujada en el papel, sigo escuchando a Marcos a mi lado preguntándole dudas a Mariam y yo no puedo dejar de mirar el dibujo, su sonrisa, la de Álex aparece en mi mente. Álex, Marcos... Ahora se confunden en mi cabeza. ¿Por qué ha tenido que volver? Fue suficiente con una vez, ahora el destino me lo devuelve mucho más guapo y difícil de resistir.
NO ES JUSTO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario