Ahora bien, como decía la canción de Mecano: haremos un balance de lo bueno y malo. Este año ha sido absolutamente horrible, por muchísimas razones que ahora no quiero analizar porque considero que son privadas. Eso sí, nunca me he rendido, y quiero que eso os quede muy claro, porque quiero en cierto modo enseñaros que aunque todo vaya en contra siempre hay que luchar...
Este año, para mi, comenzó con una patada en la boca. Me gustaría deciros que ha mejorado solo, que la tristeza pasó y que ya estoy mejor, pero mentiría. No estoy mejor de eso, pero mi mentalidad si que ha cambiado. Mientras el año transcurría entre unas cosas y otras me di cuenta que realmente todo ese mal, solo lo causaba yo. Yo misma decidía y pensaba en negativo en vez de buscar lo bueno. Solo deseaba ser feliz, pero no buscaba la felicidad, me estancaba cada día más y más en la miseria. He tenido mucho tiempo para reflexionar esta idea, no penséis que es cosa de un día o unas horas... Es algo que he estado mirando y pensando mucho tiempo. Siempre he querido un cambio en mi vida, pero siempre fui muy cobarde para realizarlo. Decidí dejar el miedo atrás e intentarlo con todo lo que quería. Decidí ser feliz costase lo que costase. Dejé de lado muchas cosas para poder aclarar mi vida, todo era muy confuso y dejé de lado cosas de las que no estoy orgullosa, pero la verdad a día de hoy todo ha valido la pena por ser feliz.
Este año ha sido un año de muchos cambios en mi vida. Ha entrado gente nueva, a la que quiero muchísimo y ha desaparecido otra gente que no me hacía ningún bien. He aprendido a valorar mis cosas buenas y no solo fijarme en las malas. Ha sido un año de trance, en cierto modo. Ha pasado todo tan rápido que solo es un borrón en mi mente. Recuerdo momentos horribles que me hacen llorar, pero también recuerdo momentos absolutamente fantásticos y maravillosos, que cada vez que los recuerdo una sonrisa se dibuja en mis labios, como cuando abracé a Plusu y le dije que le quería, como cuando después de meses de ensayar representamos la obra, cuando (por tonto que parezca) pinté mis manos de azul y las puse en mi pared blanca... Son cosas que quizá para otros no tengan sentido ninguno, pero son mis momentos de felicidad. Sí, este año ha sido malo, pero si solo me centro en lo malo caigo en la misma miseria, y me niego. Quiero recordar el 2013 por las buenas cosas que me ha dado, no por las malas. Este año no podré olvidarlo, y las cosas malas que ha tenido tampoco, pero en vez de quedarme solo con esas, intentaré recordarlo por lo bueno que ha sido. Se podría decir que el año ha mejorado poco a poco, pero no quiero decir que ha sido algo del destino, que quizá sí, pero me gustaría pensar que mi año ha mejorado por el empeño que he puesto en ser feliz, que quizá ha sido muy tarde, pero más vale tarde que nunca.
Para finalizar quería resumir un poco todo y decir que este año ha sido uno para olvidar, pero he decidido no hacerlo porque tengo recuerdos muy buenos y muy malos, y los recuerdos marcan mi forma de ser y no quiero perderlos, los recuerdos ayudan a madurar y yo creo que este año he dado un gran paso. He dejado atrás la miseria y el auto-odio para ser feliz. Después de todo, la felicidad es lo más importante.
Por último, quería deciros que seáis felices, que sé que es difícil, y que a veces se hace cuesta arriba y todo es absolutamente horrible, pero todo pasa, tanto lo bueno como lo malo. Centraros en disfrutar todo lo que podáis y en buena compañía. Yo lo haré.
Aprovecho para pasarme por aquí por alusiones (?), que no se diga que no leemos tu blog. Feliz año nuevo de todas formas, ¿vale? :*
ResponderEliminarTe quiero. :*
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