REBECCA
(Cinco días antes)
Solo queda una semana para ver a Álex y eso me hace sonreír sin razón aparente. Hace mucho que no le veo, no me dejaban y ahora podemos volver a vernos y eso nos llena a ambos de felicidad, o eso espero. Tengo literatura a primera hora, y por una vez no llego tarde, hasta me da tiempo ha llamar al hospital a ver como está Álex. Why not? Cojo el teléfono fijo y me siento en el sofá, esperando que contesten...
-¿Diga?
-Hola buenas, soy Rebecca.-Sé que la recepcionista conoce mi nombre.
-Hola Rebecca, ¿cómo estás?
-Muy bien-digo, pero mi tono sigue monótono.
-No sé muy bien como decirte esto... pero, eh... Álex no está.
-¿¡Cómo!?
-Hace un par de días se escapó, pero no te preocupes, está en casa con su madre, ha llamado.-Un suspiro aliviado cruza mis labios.
-Vale. La llamo a ella, chao.
-Adiós, Rebecca.
¿Se ha vuelto a escapar? Joder, Álex. Miro el reloj, nada, ya no puedo llamar a su madre. Cojo la mochila y salgo corriendo, vuelvo a llegar tarde...
(En clase, ese mismo día)
Corro hacia clase, esperando que la profesora aun no haya llegado. Y por algún milagro, entro a clase y la profesora no está. Miro por la clase, buscando un sitio mientras intento recuperar mi aliento. Elijo una silla en la última fila, esperando que la profesora no se fije demasiado en mi. Me tiene enfilada. Y allí está ella, bajita, regordeta, analizando la clase en busca de esa chica que siempre llega tarde y sus ojos se posan en mi, intento esconderme, deseando ser más pequeña y poder desaparecer. Ella me mira, y señala el pupitre al lado del mío, y entonces me doy cuenta del chico que está a su lado.
Alto, muy alto, taaaaan alto... Debe rondar los dos metros, seguro. Pelo negro, corto y rematado en puntas hacía cualquier dirección, dando un look desaliñado que seguramente ha tardado mucho tiempo en conseguir que quede así. Pómulos altos y pronunciadas ojeras, como si llevara días sin dormir, siento pena por él, yo también sé lo que es estar días sin dormir... Y en ese momento alza a mirada y le veo: ÁLEX. Joder, ¿qué hace él aquí? Esto no puede ser buena señal. Cojo el móvil rápido y le envío un mensaje a su madre:
Rebecca: Celia, ¿por qué Álex está en MI clase?
Celia: Rebecca, tenía que haberte avisado, lo sé, pero vino hace un par de días a casa, se ha escapado, ha tenido otro ataque. Ya no es él. Lo siento.
Rebecca: Vale, ¿no le conozco?
Celia: No, los doctores han dicho que puede desestabilizarlo, está al borde.
En ese momento se sienta a mi lado y yo me callo. Intento ignorarlo, se hace tan difícil... Todo lo que quiero es tocarle, abrazarle, sentirle otra vez cerca de mi. Me da un codazo y me pasa una notita, la leo... Así que ahora es Marcos... interesante. Muchas veces me gustaría saber que es lo que pasa por su cabeza, pero con todas mis fuerzas trato de parecer borde.
"No le conoces, Rebecca... No le conoces..." Las palabras siguen dando vueltas en mi cabeza, sin dejar que me olvide. Bien, no le conozco. La clase pasa casi sin incidentes, siendo todo lo borde que puedo con él.
(Tres días antes)
Mientras me ducho recuerdo cada momento que he pasado con Álex y alguien toca a la puerta, corro y al abrir ahí está él, como si lo hubiese invocado, pero al mirarle a los ojos sé que no es él. Discutimos y me llama Becca, tal cual solo Álex puede hacerlo y yo grito, porque no puedo alejarme de él, no puedo. Me echo a llorar y él se asusta, pero sé que no es él, que es solo Marcus, nada de Álex.
Álex no existe, Rebecca, recuerdalo. Cierro la puerta y me pongo a llorar, sin poder evitarlo.
(Dos días antes)
Llego a clase, pero no puedo entrar, una fuerza me empuja en dirección contraria. Mi sentido de auto-preservación me incita a alejarme del colegio a alejarme de "Marcus" porque es demasiado doloroso verlo y no conocerlo. Corro hacia cualquier lado y acabo perdida. Sin dinero, sin nadie a quién llamar y una voz en mi cabeza me dice que no es correcto, pero mi corazón me dice que debo llamar a Álex, le llamo y quién me contesta es Marcus... Bueno, algo es algo. Me doy cuenta que estoy cerca de la tienda de su abuela y sé que él lo sabe también. Así que entro.
-Hola, hola, so-soy Rebecca. Tengo que esperar aquí a alguien, me ha dicho que usted le conoce, se llama Marcus.
-¿Eres amiga de mi nieto?- y me sonríe, es un viejo código que inventamos cuando estos ataques comenzaron.
-Hola, Júlia, cuanto tiempo sin verte.-Y la abrazo como si fuese mi propia abuela.
-¿Qué ha pasado, cariño? Ven, siéntate aquí y tomate algo.-Me dice señalando la mesita que tiene en la trastienda.
Me siento junto a ella mientras tomamos un té y hablamos de todo en general, hasta que sale EL tema.
-Mi hija me ha dicho lo que pasó en clase...
-Sí, es muy difícil estar cerca de él Júlia... Le quiero tanto y tan solo quiero abrazarlo y decirle que todo irá bien, pero él no sabe quién soy-me echo a llorar.-Ni siquiera sabe quién es él...-digo entre llantos.
Júlia solo me abraza y yo le devuelvo el abrazo. Al cabo de un rato me deja para que deambule por la librería y eso hago, como tantas otras veces he hecho acompañada de Marcus. Él llega y yo me desequilibro y caigo. Al despertarme no puedo pensar con claridad, tan solo quiero volver a sentirlo cerca de mi y estamos casi al punto de besarnos, cuando Júlia (bendita Júlia) no interrumpe. Nunca la he querido más que ahora mismo. Antes de irnos me da uno de sus grandes abrazos de abuela y me susurra al oído:
-Sé fuerte, niña, sé que puedes pasar este.
Y yo espero que sea verdad...
Nos montamos en su moto y llegamos a mi casa. Entro y poco después toca a la puerta y nos besamos, nos dejamos llevar por la pasión. YO me dejo llevar por todos esos sentimientos que tengo por él y él, bueno, él se deja llevar por "algo". Nos despertamos horas después y le hago saltar por la ventana porque mi madre no puede saber que he vuelto a dejarle entrar en mi cuarto, no cuando no es Álex el que está conmigo.
(El día de antes)
Por fin tocaba la visita a Álex y, bueno, yo sabía que él no iba a estar allí, porque él estaba en clase. En MI clase. Pero necesito hablar con su madre, necesito hacer algo, no puedo seguir así.
Llego a su casa y toco suavemente a la puerta, Celia me abre sin siquiera preguntar y me deja pasar. Nos sentamos en un silencio incómodo durante unos segundos que parecen horas... y entonces hablo:
-Celia, no puedo seguir así. Esta vez es mucho más difícil, las otras veces solo eran un par de horas, ahora lleva días. Días sin estar ahí dentro... No puedo.-Y me echo a llorar.
-Sé que es difícil, Rebecca, pero no podemos hacer nada, los médicos no pueden retenerle si no es él, porque su inestable estado mental no lo soportaría.
-Lo sé, lo sé... pero es que siempre viene a mi, ¿por qué viene a mi Celia?-le digo, dejando ver todos mis sentimientos a través de mis ojos.
-Te quiere, en cualquier universo, te quiere.-Susurra, simplemente.
Y en ese momento lo comprendo.
-Cecilia, me dejé llevar y ahora no sé como seguir, ¿qué le digo?
-No lo sé, Rebecca... No lo sé.
Después de una tila salgo de su casa, con las ideas un poco más claras, tengo que romper esta "cosa" que hay entre "Marcus" y yo, necesito a Álex de vuelta. Lo necesito ya.
De vuelta a casa me lo cruzo por el camino y digo palabras que suenan extrañas en mi boca, palabras para herirle, para causar ese "click" en su cerebro que me devuelva a Álex. Le dejo allí, con la palabra en la boca, sabiendo que ese "click" ha ocurrido.
(Hoy)
Al día siguiente me levanto tranquilamente y al bajar las escaleras está Álex, o Marcus... Me acerco a él y veo ese cristal roto de sus ojos dispares.
-Álex.
-Becca.
-¿Qué haces aquí?
-Mi madre me contó todo lo que ha pasado y... lo siento.
-No sirve de nada sentirlo, tú sabes que el único que puede parar esos ataques eres tú. Deja de huir y afrontalo todo, deja de buscar otras realidades... Deja de alejarte de mi.
No me contesta, tan solo me mira fijamente.
-No me puedes pedir que siga contigo, Álex, esta vez ha sido demasiado. Te quiero, te quiero más que a nada, pero si tú no eres capaz de ser Álex no sé si podré seguir así.
-Rebecca...
-No, joder, Álex, ya está. Deja de mirar por la ventana y mírame a mi, a mi.
-Becca... te quiero.
Y me abraza tan estrechamente que creo que todo va a ir bien, que nada malo va a pasar...
***
Supongo que esto tiene que ser absolutamente confuso para todos, incluso para mi lo es, pero esta idea se me ocurrió hablando con unos amigos, siempre he querido probar a escribir cosas diferentes y, ¿qué más diferente que una persona con personalidad múltiple? Bueno, de momento esto es un final, aunque dudo que sea para siempre, en algún punto me gustaría retomarlo o quizás contar que pasó para que todo esto ocurriese... No sé que pasará, no sé si escribiré más o se quedará así. No sé que va a pasar en el futuro, he dejado esta historia abierta, esperando por si alguna vez quiero seguirla. Pero bueno, de momento es un final. Espero que os haya gustado y este final tan inesperado no os haya hecho odiarme mucho, comentadme que os ha parecido por aquí o por Twitter, de verdad que me hace muchísima ilusión cuando lo hacéis.
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