Cansada.
Decepción tras decepción masacran tu cuerpo, te van dañando poco a poco, de manera que no te das cuenta de ello. Pero un día te despiertas y no puedes, no quieres, levantarte de la cama. Porque la realidad es decepción y ya estás tan cansada...
Día a día, te despiertas, te levantas y afrontas la rutina rogando que el día pase rápido y puedas volver a dormir. Pero ni en sueños las decepciones te dejan, una tras otra las pesadillas pasan por tu cuerpo y joden un poco más tu ya masacrado cuerpo.
Y así, pasan los días, las noches, sin nada más que rutina y hacer por hacer, sin sentido ni esperanzas, tan solo seguir por el mero hecho de que tu cuerpo no quiere desfallecer, aunque tu alma lo esté clamando a los cuatro vientos.
Cada día se hace un poco más difícil abrir los ojos y afrontar la vida, te levantas con mal sabor de boca, sabiendo que aunque lo intentes va a ser un mal día, que aunque pienses que hoy va a ser diferente, el día pasa y no lo es. Siempre lo mismo, siempre igual. Y entonces un día, las pesadillas te dan un respiro, y piensas que todo va mejorar, porque todo mejora con un buen sueño, pero no, al levantarse sigue siendo igual de duro. Cada día tu alma pesa más y se hace más difícil seguir... Pero no te rindes, porque esperas a que un día, por arte de magia, todo cambie, algo llegue y te haga feliz, algo que elimine ese peso de tu alma. Pero nunca llega, y cada vez estás más cansada...
Al final, un día despiertas y te das cuenta de algo: ya no puedes esperar más, tu alma se ha roto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario