<<Tic, tac...
Pasan los segundos lentos
mientras las gotas de agua se deslizan por el cristal de mi ventana.
Lloro en silencio, sentada en
la cama. Allí, en algún lugar está mi felicidad. Perdida. Tan perdida como lo
estoy yo. Desearía poder salir y encontrarme, encontrar esa jodida persona que
fui un día y ahora ya no está. Encontrar esa persona de la cual soy reflejo
ahora. Desearía… desearía tantas cosas… Pero no puedo tenerlas. No merezco
tenerlas. Ya no merezco nada..
Me levanto de la cama, en un
intento de parar ese incesante flujo de lágrimas. Recorro la habitación una y
otra vez. Miro por la ventana, pero la lluvia no cesa.
Salgo acelerada de la
habitación, necesito respirar. Aire. Necesito aire. Abro la puerta. Llueve a
mares. Da igual. Salgo, sin paraguas. En pijama y en pleno diciembre. Quizá no
sea la mejor idea, pero de ideas buenas no se vive. Salgo, corro bajo la
lluvia, pero sigo sin poder respirar bien. Continúo corriendo. Hace frío, estoy
empapada. Quizá tenga suerte y coja una pulmonía que acabe con esta existencia.>>
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