Sonríe, nadie lo hará por ti.

sábado, 28 de junio de 2014

Quizás tenga suerte.

<<Tic, tac...

Pasan los segundos lentos mientras las gotas de agua se deslizan por el cristal de mi ventana.

Lloro en silencio, sentada en la cama. Allí, en algún lugar está mi felicidad. Perdida. Tan perdida como lo estoy yo. Desearía poder salir y encontrarme, encontrar esa jodida persona que fui un día y ahora ya no está. Encontrar esa persona de la cual soy reflejo ahora. Desearía… desearía tantas cosas… Pero no puedo tenerlas. No merezco tenerlas. Ya no merezco nada..

Me levanto de la cama, en un intento de parar ese incesante flujo de lágrimas. Recorro la habitación una y otra vez. Miro por la ventana, pero la lluvia no cesa.


Salgo acelerada de la habitación, necesito respirar. Aire. Necesito aire. Abro la puerta. Llueve a mares. Da igual. Salgo, sin paraguas. En pijama y en pleno diciembre. Quizá no sea la mejor idea, pero de ideas buenas no se vive. Salgo, corro bajo la lluvia, pero sigo sin poder respirar bien. Continúo corriendo. Hace frío, estoy empapada. Quizá tenga suerte y coja una pulmonía que acabe con esta existencia.>>

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