Sentada en la cama, sola conmigo misma… una solitaria lágrima se desliza
por mí rostro. Quiero gritarle al mundo. Quiero gritar con toda la fuerza de
mis pulmones para hacerle saber que esta mierda de sistema es solo un ejemplo
más de la maldita represión.
Siento cuerdas inexistentes que tiran y tiran de mí y que no pararan hasta
que consigan asfixiarme. No sé el porqué de estas palabras solo sé que es lo
que siento.
Estoy enfadada, no con nada o nadie en particular, más bien estoy enfadada
con el mundo y con el puto destino, que tiende a que deseemos cosas a las que
jamás podemos alcanzar y al no poder alcanzarlas, al ser prohibidas, lo único
que se consigue es que las queramos aún más… es algo muy cruel.
Somos humanos, deseamos lo que no podemos tener, es nuestra naturaleza,
pero ha llegado a sé nuestra naturaleza porqué nadie se ha enfrentado a ella.
Tenemos que enfrentarnos al sistema. Pero sobretodo pienso que deberíamos
enfrentarnos a nosotros mismos… y eso es lo que me da más miedo. El arma más
potente que puedes encontrar contra una persona… es ella misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario